Cuándo lanzar tus hechizos

Posted in Level One on July 12, 2016

By Reid Duke

Over the span of the last nineteen years, since he was five years old, Reid has been a player, a deck builder, a collector, and a lover of the Magic world. Today, he’s a full-time professional Magic player and writer.

En Level One, Reid Duke explica los principios básicos de Magic. Esta columna se publicó el año pasado en inglés y ahora la hemos traducido para acercarla al resto de jugadores de otros idiomas. ¡Que la disfrutéis! 


He aquí una de las preguntas más importantes que debemos plantearnos durante una partida de Magic: ¿debería lanzar mi hechizo en este turno o sería preferible esperar a una oportunidad mejor?

Lo pensamos detenidamente y respondemos lo mejor que podamos, pero la cosa no termina ahí. Cada vez que la respuesta sea "sí, quiero lanzar el hechizo este turno", a continuación surge otra pregunta importante:

¿Cuándo es el mejor momento para lanzar el hechizo?

Saber elegir el momento propicio puede resultar crucial. En el caso de los instantáneos, podemos lanzarlos al final del turno del oponente, durante el combate, en nuestra fase principal, en el mantenimiento... ¡Hay decenas de situaciones para hacerlo! ¿Cómo podemos garantizar que hemos escogido el mejor momento?

La precisión al lanzar hechizos es un aspecto del establecimiento de secuencias, mientras que la gestión de la información es un factor importante para ambas cosas. Sin embargo, al elegir el momento de actuar tenemos que considerar muchas más cosas: debemos pensar cómo minimizar los riesgos, cómo aprovechar al máximo las oportunidades y cómo obstaculizar lo mejor posible el juego del oponente.

El procedimiento estándar

En una situación igualada, lo mejor es aguardar hasta el último momento para lanzar nuestros hechizos. De esa forma dispondremos de la mayor cantidad de información posible para tomar nuestra decisión. Además, así ocultaremos nuestro plan durante más tiempo. El oponente no solo desconocerá qué hechizo vamos a lanzar, sino que mantendremos nuestro maná enderezado; eso multiplicará la cantidad de posibilidades que deberá tener en cuenta y tal vez hará que juegue con más cuidado del necesario.

Aun así, resulta muy peligroso caer en la pauta de esperar siempre hasta el último momento para lanzar nuestros hechizos. Es aceptable como opción estándar, pero no siempre es la mejor.

Existen dos circunstancias principales donde puede convenir que lancemos nuestros hechizos antes de lo habitual.

La primera es cuando un hechizo puede ayudarnos a recabar información para tomar otra decisión importante.

La segunda es cuando tememos una reacción específica del oponente. De hecho, nos conviene estar atentos a las ocasiones en las que tenga todas sus tierras giradas. Hay muchos hechizos que nos interesará lanzar en un momento seguro, incluso si eso implica lanzar un instantáneo a velocidad de conjuro.

Veamos algunos ejemplos de estas situaciones y repasemos los tipos de hechizos que hacen que elegir el momento adecuado sea especialmente importante.

Falange de Gideon | Ilustración de James Ryman

Los tipos de hechizos

Trucos de combate

Ya hablamos sobre los trucos de combate cuando analizamos cómo atacar y bloquear. Conocer los pormenores de la fase de combate es importante y nos dará ventaja en situaciones complicadas donde ambos jugadores pueden lanzar instantáneos.

Como ocurre con la mayoría de hechizos, normalmente lanzaremos nuestros trucos de combate en el último momento posible (después de declarar bloqueadoras, pero antes del paso de daño). Sin embargo, a veces deberíamos desviarnos de ese patrón.

Uno de esos casos se da cuando estamos bastante seguros de que el oponente va a realizar alguna acción. Por ejemplo, puede que disponga de criaturas con habilidades activadas, como la Proclamadora de campeones, o que simplemente nos dé la sensación de que va a usar un truco de combate.

Siempre es ventajoso actuar al final, por lo que, si estamos convencidos de que el oponente trama algo, ¿por qué no esperar? Esta situación es más habitual cuando lanzamos una ofensiva. Recordemos que el jugador atacante (el jugador activo) puede actuar primero. Sin embargo, si el jugador bloqueador (el jugador no activo) realiza una acción, el atacante podrá responder. Veamos un ejemplo:

En el cuarto turno, atacamos con un Necrófago tambaleante y un Lobo manada de madera; además, tenemos un Crecimiento titánico en la mano. El oponente bloquea a cada criatura con una Clériga de la Orden de Avanzada y tiene dos llanuras enderezadas. Pensamos en lanzar el Crecimiento titánico al Lobo manada de madera para que sobreviva al combate contra la Clériga de la Orden de Avanzada, pero nos damos cuenta de algo y decidimos aguardar. ¿Por qué iba el oponente a bloquear a nuestra 2/3 con una 2/2 cuando aún tiene muchas vidas? ¡Aquí hay gato encerrado! En vez de usar nuestro truco, no hacemos nada (cedemos la prioridad), y entonces el oponente lanza un Salto formidable sobre la Clériga que bloquea al Necrófago. Entonces es cuando por fin usamos nuestro Crecimiento titánico con el Necrófago para superar el Salto formidable y dejar al oponente sin criaturas en mesa. La paciencia y la capacidad para buscar el momento adecuado nos han permitido sacar el máximo provecho de este intercambio.

Veamos ahora un caso en el que nuestras futuras acciones dependan del resultado de usar nuestro truco de combate.

El oponente ataca con su Corcel acuático y tres islas enderezadas, mientras que nosotros tenemos un Lobo manada de madera. Queremos bloquear y usar un Crecimiento titánico, pero tememos que algo pueda salir mal. Si sospechamos que el oponente tiene un Negar o una Anulación calculada, es mejor lanzar el Crecimiento titánico antes de bloquear, porque si bloqueamos primero y el oponente contrarresta el Crecimiento titánico, también perderemos la criatura. En cambio, si primero lanzamos el Crecimiento titánico y el oponente lo contrarresta, podemos elegir no bloquear con el Lobo manada de madera, porque encajar dos puntos de daño es un pequeño precio a pagar por conservar la criatura.

Crecimiento titánico | Ilustración de Ryan Pancoast

Hechizos de anulación

Buscar el momento propicio es muy importante al usar removal instantáneo. Si esperamos, quizá recabemos información adicional o incluso provoquemos que el oponente gaste maná o un hechizo adicional (como un aura) con su criatura antes de destruirla. Ahora bien, esperar también puede desembocar en un desastre.

Una de las peores situaciones puede producirse si nuestros hechizos se basan en infligir daño, como el Impulso ardiente. Los trucos de combate pueden neutralizarlos, por lo que es peligroso esperar hasta el turno del oponente para usar este tipo de removal.

Suponed que pasamos el turno y, cuando el oponente endereza sus tierras, lanzamos un Impulso ardiente a su Grifo a la carga. El oponente responde con un Crecimiento titánico y no solo salva a su criatura, ¡sino que encima nos pega de 7!

El removal "incondicional", como el Precio final, tampoco es infalible. A veces es preferible lanzar nuestros hechizos de inmediato, antes de que el oponente enderece su maná. De esa forma, los hechizos de permiso o de protección, como el Hito de resistencia, no nos amargarán el día.

Robo de cartas

En realidad, esta categoría podría referirse a cualquier carta que ayude a desarrollar nuestra estrategia. La Prerrogativa del señor dragón y Hurgar en el tiempo son buenos ejemplos, como también lo son la Compañía reunida, usar un Sortilegio abzano para poner dos contadores +1/+1 a una criatura, o dirigir una Descarga de rayos contra el oponente.

Quizá nos interese lanzar estos hechizos en cuanto podamos, en nuestro propio turno, si eso nos ayuda a realizar otra jugada útil. Por ejemplo, un Ingenio de Jace puede ayudarnos a robar una tierra para no atascarnos, o una Compañía reunida quizá encuentre una criatura con prisa para atacar de inmediato.

Estos hechizos tal vez puedan ayudarnos a tomar mejor nuestras decisiones. Por ejemplo, si la Compañía reunida no encuentra dos criaturas, ¿necesitaremos dejar más criaturas para bloquear? Si Hurgar en el tiempo encuentra un Choque de voluntades, quizá nos convenga jugar una isla este turno, en vez de un Palacio opulento.

Para terminar, como siempre, existe el riesgo de que el rival tenga una respuesta específica contra nuestro hechizo. Por ejemplo, si no queremos que contrarreste nuestro instantáneo, debemos lanzarlo cuando tenga el maná girado. Más tarde hablaremos de algunas de las respuestas habituales que debemos tener en cuenta al decidir cuándo lanzar nuestros hechizos.

Criaturas

Aquí se incluyen todos los hechizos que deben lanzarse a velocidad de conjuro. Si lanzamos una criatura antes del combate y el oponente la contrarresta, haremos que gaste su maná, lo que podría ofrecernos más flexibilidad al atacar.

Plantar en mesa un León melena de lana quizá nos ofrezca más alternativas para utilizar un Mandato de Drómoka durante el combate. Es más, incluso puede servir de farol para que el oponente crea que vamos a lanzar un Mandato de Drómoka, cuando en realidad no lo tenemos.

La teoría de cuándo conviene utilizar este tipo de hechizos es la misma. Basta con pensar bien en las consecuencias y en las posibles respuestas del oponente.

Oráculo de guerra | Ilustración de Steve Prescott

Los tipos de respuestas

Hechizos de permiso

Puede que el temor más típico al lanzar un hechizo sea que este no llegue a resolverse. Saber elegir el momento adecuado para actuar es especialmente importante si el adversario tiene capacidad para contrarrestar nuestros hechizos.

Debemos lanzar nuestros hechizos pensando en minimizar las consecuencias de que los contrarresten. En otras palabras, que un hechizo no se resuelva no debe poner en peligro otros aspectos de nuestro plan. Recordad el caso de lanzar un Crecimiento titánico al Lobo manada de madera antes de bloquear al Corcel acuático.

Otro ejemplo sería disponer de un Precio final y una Podredumbre para librarnos de una Ladrona jhessiana. Está claro que preferiremos usar el Precio final y reservar la Podredumbre, pero nuestra prioridad es impedir que la Ladrona haga daño. Quizá sea preferible usar el Precio final cuanto antes y, si el oponente lo contrarresta y se queda sin recursos, lanzar la Podredumbre inmediatamente después.

Otro aspecto importante es el de obstaculizar todo lo posible el juego del rival. Imaginad que el oponente está a tres vidas y tenemos una Descarga de rayos. No sabemos si el adversario tendrá un hechizo de permiso, pero tenemos claro que no queremos ofrecerle robos adicionales para que encuentre uno. En esta situación, una alternativa interesante sería lanzar la Descarga de rayos en el mantenimiento del oponente. Si no tiene un contrahechizo, la victoria será nuestra. Y si lo tiene, al menos le obligaremos a gastar maná en su turno (lo que podría darnos la oportunidad de resolver otra chispa si la robamos).

Hechizos potenciadores

Ya hemos hablado de la peligrosa interacción entre el removal basado en el daño y los hechizos para inflar criaturas. ¿Qué hay de la interacción entre los efectos "menos/menos", como el de la Peste biliar, y los potenciadores?

Digamos que queremos lanzar una Peste biliar a un Centauro sapientebélico, pero nos preocupa que el adversario pueda tener un Aspecto de hidra. ¿Sería mejor usar la Peste biliar en nuestro turno o en el suyo? Bueno, depende de cuánta devoción al verde tenga. Si el Aspecto de hidra diese exactamente +2/+2, el Centauro sobreviviría a la Peste biliar de todas maneras. Sin embargo, si esperamos a que el oponente ataque, solo recibiremos el ataque de una 2/1, en vez de una 3/2. En cambio, si el oponente tiene una devoción al verde de 5, el Aspecto de hidra tendrá un efecto mucho mayor que el de la Peste biliar, con lo que recibiremos más daño si esperamos al turno del oponente.

Hasta ahora hemos analizado solamente las situaciones más adversas, pero también tenemos que pensar en las más favorables. Si esperamos para usar nuestros hechizos de anulación, puede que el oponente se precipite y lance un hechizo potenciador, lo que nos permitiría matar dos pájaros de un tiro.

Elegir el momento para usar nuestro removal en previsión de un hechizo potenciador es una cuestión de minimizar riesgos, aprovechar todo el potencial y poner las cosas difíciles al oponente.

Hechizos de protección

Los hechizos de protección, como Concentrar el espíritu, se parecen a los potenciadores, solo que no siempre ayudan a hacer más daño. También podemos verlos como si fuesen hechizos de permiso que solo contrarrestan los de anulación.

Aun así, hay que tratarlos de la misma manera. A veces podremos complicar las cosas al oponente obligándolo a gastar maná en su propio turno. Sin embargo, debemos tener cuidado con cederle robos adicionales o con darle la oportunidad de frustrar nuestros planes si consigue salvar a su criatura.

Huesos en cenizas | Ilustración de Clint Cearley

Lanzar hechizos ante la incertidumbre

Las cosas serían relativamente fáciles si siempre tuviésemos claro cómo reaccionará el oponente a nuestros hechizos. La realidad es mucho más complicada, porque no sabemos si va a reaccionar ni cuándo ni cómo lo hará.

Lo mejor que podemos hacer es centrarnos en el presente y valorar todas las posibilidades. A veces no habrá más remedio que hacer una suposición fundamentada y, en ocasiones, esa suposición será incorrecta. ¡No pasa nada! Lo único que realmente debemos evitar es que un hechizo de protección nos pille por sorpresa porque no habíamos tenido en cuenta la posibilidad de que nuestro removal no anulara a su objetivo.

En resumen, tenemos que contemplar todas las posibilidades, sopesar la probabilidad de cada una y elegir lo mejor que podamos el momento para usar nuestro removal. He aquí algunas preguntas que pueden ayudarnos a fundamentar nuestras decisiones:

  • ¿Corremos el riesgo de que nuestro hechizo no surta efecto?
  • ¿Cómo podemos encontrar el momento adecuado para aumentar la probabilidad de que funcione?
  • ¿Podemos obtener información relevante lanzando el hechizo de una manera específica?
  • ¿Podemos obtener ventaja adicional lanzando el hechizo de una manera específica?
  • ¿Cómo podemos estorbar más al oponente en caso de que tenga una respuesta?

Me resulta imposible explicar las innumerables cuestiones que pueden surgir sobre este tema en una partida de Magic. Aun así, espero que los ejemplos de este artículo os hayan ayudado a conocer algunos de los factores que debéis tener presentes cuando lancéis vuestros hechizos.

Recordad: decidir lanzar un hechizo no es más que el primer paso. Pensad bien cuándo vais a hacerlo, porque así serán lo más eficaces posible y reduciréis el riesgo de que las cosas acaben mal.

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