La flexibilidad

Posted in Level One on July 26, 2016

By Reid Duke

Over the span of the last nineteen years, since he was five years old, Reid has been a player, a deck builder, a collector, and a lover of the Magic world. Today, he’s a full-time professional Magic player and writer.

En Level One, Reid Duke explica los principios básicos de Magic. Esta columna se publicó el año pasado en inglés y ahora la hemos traducido para acercarla al resto de jugadores de otros idiomas. ¡Que la disfrutéis!


Responder a las cuestiones más difíciles de Magic es como caminar por líneas delgadas: lo importante es encontrar un equilibrio perfecto. Eficacia y consistencia, riesgo y recompensa, velocidad y resistencia.

La flexibilidad es un concepto importante para encontrar el equilibrio en Magic. Utilizar cartas versátiles o incorporar flexibilidad en la estructura de nuestro mazo reducirá el factor riesgo y mejorará su consistencia. En otras palabras, la flexibilidad ayuda a evitar que las cosas salgan mal. Si conseguir flexibilidad no implica una pérdida excesiva de eficacia, siempre es bueno aprovechar las herramientas que mejoran la versatilidad de nuestra baraja.

Hechizos modales

Un hechizo modal es un hechizo que nos pide elegir sus "modos" al lanzarlo. El Sortilegio abzano es una carta excelente porque ofrece tres efectos distintos y pensados para cubrir nuestras necesidades en diversas circunstancias.

Los hechizos modales son cartas muy flexibles por naturaleza. ¿Que estamos en medio de una situación de combate peliaguda? ¡Pues distribuimos dos contadores +1/+1! ¿Que hay una criatura problemática al otro lado de la mesa? ¡Al exilio con ella! ¿Que no tenemos ninguno de esos problemas? ¡Pues canjeamos la carta por otras dos!

Si separásemos los tres modos del Sortilegio abzano en cartas individuales, puede que ninguna de ellas fuera lo bastante buena como para usarla competitivamente en Estándar. En cambio, combinar las tres opciones en un solo hechizo hace que esta sea una de las mejores cartas del formato, porque incrementa mucho la probabilidad de que los jugadores abzanos tengan la solución adecuada para cualquier problema. En mi opinión, el Sortilegio abzano es uno de los motivos por los que el arquetipo Abzan es el gran triunfador de Estándar.

Sumideros de maná

Recordad que los sumideros de maná son las cartas que, aunque no tengan costes elevados en sí mismas, nos permiten aprovechar el maná sobrante a partida avanzada. Estas cartas mejoran la consistencia de las barajas porque son un seguro contra las inundaciones de maná.

Los sumideros de maná son cartas flexibles. Si no es costoso ponerlas en juego, no harán que el mazo sea lento, de curva alta ni dependiente del maná, pero serán muy útiles en caso de que robemos demasiadas tierras o de que la partida se prolongue mucho.

Cartas con coste de maná "X"

Una categoría específica de sumideros de maná son las cartas con "X" en sus costes, como el Caminante lomohangar. ¡"X" es sinónimo de flexibilidad! Este símbolo significa que podemos invertir todo el maná que queramos al pagar un coste y que el efecto de la carta aumentará en consecuencia.

El Caminante lomohangar es una criatura extremadamente buena y flexible. Podemos ponerla en juego en el segundo turno, pero si la robamos en el octavo, podemos hacer que sea mucho mayor.

Aquel que no tiene fin

La carta de La batalla por Zendikar que revelaré hoy sigue los pasos del Caminante lomohangar.

Aquel que no tiene fin también es una criatura con "X" en su coste de maná. Podemos lanzarla al inicio de la partida si necesitamos conservar el tempo. Sin embargo, ¡a partida avanzada puede ser fácilmente la mayor criatura en mesa!

Una de las grandes virtudes de las cartas como Aquel que no tiene fin es su capacidad para cubrir los huecos en nuestra curva de maná.

Imaginad que nuestro plan de juego es, simplemente, lanzar criaturas en cada turno invirtiendo todo nuestro maná. Lo ideal sería lanzar una criatura por un maná en primer turno, una criatura por dos manás en segundo turno, una por tres manás en el tercero, etc. Para mejorar nuestras probabilidades de hacerlo, podemos construir nuestro mazo con una buena mezcla de criaturas de esos costes. Sin embargo, es inevitable que en algunas partidas no robemos las cartas necesarias para seguir nuestro plan. Por ejemplo, quizá robemos criaturas por uno y dos manás, pero no por tres, o puede que no juguemos tierra en el quinto turno y nuestro ritmo se vea interrumpido.

Aquel que no tiene fin nos garantiza que esas cosas no ocurrirán. Tengamos el maná que tengamos en el turno que sea, ¡siempre podemos invertirlo en Aquel que no tiene fin!

En eso radica la auténtica belleza de la flexibilidad: nos ayuda en las partidas donde nuestros robos no sean perfectos. La flexibilidad alivia la gravedad de las situaciones difíciles y nos garantiza que tendremos algo que hacer en todas las partidas que juguemos.

La flexibilidad es un factor importante para alcanzar el equilibrio entre eficacia y consistencia. Utilizar cartas flexibles siempre mejorará nuestra consistencia; sin embargo, a veces pagaremos por ello con una pérdida de eficacia.

Aquel que no tiene fin | Ilustración de Jason Felix

Podemos lanzar al Caminante lomohangar por dos manás, pero muchas veces preferiríamos lanzar un León melena de lana. Podemos lanzar al Caminante por cuatro manás, pero a menudo preferiremos lanzar un Rinoceronte de asedio. Podemos usar un Sortilegio abzano para librarnos de Polukranos, el devoramundos, pero el Precio final puede hacer casi lo mismo por un maná menos.

Las cartas flexibles rara vez nos decepcionarán, pero pocas veces serán la mejor jugada posible en determinadas situaciones.

Por suerte, Aquel que no tiene fin no nos obliga a renunciar a demasiada eficacia a cambio de flexibilidad. Desde luego, pagar cuatro manás por una 4/4 no es comparable con lanzar un Rinoceronte de asedio, pero sigue siendo una recompensa razonable y probablemente será una de las mayores criaturas del campo de batalla.

Aquel que no tiene fin también cuenta con la ventaja de ser incoloro, por lo que es jugable en cualquier mazo y es inmune al Precio final, por no decir que combinará bien con cualquier carta de La batalla por Zendikar que potencie a las cartas incoloras. Además, no es un artefacto, así que no se ve afectado por efectos de destrucción como el del Mandato de Kólagan o las Naturalistas del Cónclave.

Por último, al igual que el Caminante lomohangar, Aquel que no tiene fin utiliza contadores +1/+1, lo que funciona bien con muchas cartas del clan Abzan y la estirpe de Drómoka. Las Escamas endurecidas son solo una posibilidad.

Es una buena costumbre prestar atención a las cartas flexibles. Aquel que no tiene fin nos ofrece flexibilidad. Y lo que es más importante, la flexibilidad también está presente en cualquier carta versátil que tenga un buen equilibrio entre eficacia y consistencia. Incluir cartas como Aquel que no tiene fin en nuestros mazos reducirá las probabilidades de robar cartas inadecuadas, pero no nos costará demasiado en términos de eficacia. ¡Es la bomba!

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