Cómo jugar por delante o a la zaga

Posted in Level One on 23 de Febrero de 2016

By Reid Duke

Over the span of the last nineteen years, since he was five years old, Reid has been a player, a deck builder, a collector, and a lover of the Magic world. Today, he’s a full-time professional Magic player and writer.

En Level One, Reid Duke explica los principios básicos de Magic. Esta columna se publicó el año pasado en inglés y ahora la hemos traducido para acercarla al resto de jugadores de otros idiomas. ¡Que la disfrutéis!


La mayoría de la gente muestra lo mejor de sí cuando se enfrenta a un desafío reñido. Lo noto en mí mismo, en otra gente, en Magic y en prácticamente todos los aspectos de la vida. La competencia ardua y los retos difíciles hacen que rindamos al máximo. Es uno de los motivos por los que nuestra especie ha sobrevivido tanto tiempo en la Tierra. Es un testimonio alentador para el espíritu humano, ¿verdad?

Mm... ¿Verdad?

Bueno, dicho de otra manera, la mayoría de la gente muestra lo peor de sí cuando se enfrenta a un desafío que no está reñido. Hay quienes desesperan o tiran la toalla cuando las cosas pintan mal. Pero también hay quienes se confían y se vuelven incautos cuando todo parece ir sobre ruedas; luchar con toda nuestra ferocidad sería bueno si fuésemos cavernícolas y nos enfrentásemos a un tigre, pero esa conducta es autodestructiva para los jugadores de Magic.

Cuando jugamos a la zaga del rival, tenemos que hacer todo lo posible para arrebatarle la victoria. Cuando jugamos por delante, necesitamos conservar nuestro dominio y cerrarle la puerta al oponente.

Si conseguimos remontar una de cada cien partidas que parecían perdidas, habremos progresado como jugadores de Magic. Si dejamos que una de cada cien partidas que parecían ganadas se nos vayan de las manos, nuestras posibilidades de ganar torneos se desplomarán.

Concurso de Magos | Ilustración de Bradley Williams


Jugar a la zaga

Me gustaría compartir con vosotros uno de los momentos más emocionantes de la historia de los Pro Tour de Magic:

Craig Jones se encuentra pilotando un mazo agresivo con daño directo, pero está en desventaja contra Olivier Ruel y la partida se le complica a cada turno que pasa. Escuchad lo que dicen los comentaristas cuando Craig roba un Quemar. Uno de ellos cuenta con que Craig tomará la decisión obvia de destruir la mejor criatura de su oponente. En cambio, el otro menciona la táctica más audaz de lanzarle el Quemar directamente a Ruel. Jones opta por esta última estrategia... y el resto es historia.

Jugad a la salvación

Volviendo a ese momento clave de la partida, destruir la criatura del oponente parece una buena jugada. No obstante, Craig Jones se encontraba en una situación muy desfavorable y esa decisión no le habría ayudado a volver las tornas. La jugada obvia habría servido para posponer lo inevitable algunos turnos, pero aun así habría perdido la partida.

Si Barbanegra te va a obligar a caminar por el tablón, ¿qué más da lo largo que sea el tablón?

En vez de pensar en eso, Craig optó por repasar sus posibilidades de victoria y decidió poner toda la carne en el asador. Las probabilidades eran escasas, pero seguían siendo mejores que una derrota garantizada, así que lanzó el Quemar a su oponente y se lo jugó todo a robar una Hélice de relámpagos para infligir los últimos 3 puntos de daño. Esto se llama jugar a la salvación (o play to your outs).

Una salvación es una carta o una situación imprescindible para ganar una partida. Cuando vayamos camino de la derrota, tenemos que restar valor a las jugadas obvias o sensatas y pensar cuáles son nuestras salvaciones. Cuando las tengamos claras, debemos jugar suponiendo que una de ellas aparecerá y nos sacará del aprieto. Si robamos la carta que necesitamos, querremos utilizarla en la situación ideal para sacarle todo el partido posible y convertir una derrota en una victoria. Si no lo hacemos, el desenlace será el mismo que si no hubiésemos jugado a la salvación.

En otras palabras, suponed que tenemos todas las de perder y que nuestra única oportunidad de remontar es que ocurra algo específico; para este ejemplo, digamos que la salvación sería robar un Terminar con las hostilidades en el próximo turno. La partida podría desarrollarse de cuatro formas.

  1. Jugamos con normalidad. No robamos el Terminar con las hostilidades. Perdemos.
  2. Contamos con que robaremos un Terminar con las hostilidades en el próximo turno. Jugamos de la forma que ofrece la mayor ventaja posible si se da el caso: reservamos una criatura en mano y perdemos una criatura bloqueando la 4/4 del oponente. No robamos el Terminar con las hostilidades. Perdemos.
  3. Jugamos con normalidad. Robamos el Terminar con las hostilidades. Limpiamos la mesa, pero estamos en desventaja y nos quedan pocas vidas. El desenlace no está claro, pero es probable que perdamos.
  4. Contamos con que robaremos un Terminar con las hostilidades y jugamos en consecuencia. Robamos el Terminar con las hostilidades. Limpiamos la mesa y tenemos unas cuantas vidas y una criatura extra en la mano. El desenlace sigue sin estar claro, pero es probable que ganemos.

Teniendo en cuenta estas cuatro posibilidades, es obvio que no perdemos nada por jugar a nuestra salvación, el Terminar con las hostilidades. Si no lo robamos, perderemos de todos modos. Si lo robamos, jugar a la salvación nos dará la mayor probabilidad de convertir la derrota en una victoria. Da igual si nuestro mazo contiene cuatro copias de Terminar con las hostilidades o solo una: si es la única carta que puede ayudarnos a remontar, tenemos que pensar en cómo la aprovecharemos mejor.

Complicad la partida

Jugar a la salvación parece un concepto relativamente sencillo, pero ponerlo en práctica puede ser complicado. Rara vez habrá un único camino hacia la victoria. Cuando tengamos más de una salvación, tenemos que preguntarnos más cosas, como cuáles son las probabilidades de que ocurra cada una y cómo podemos jugar para sacar partido a varias soluciones a la vez.

A menudo, la situación de la partida es tan compleja que no podremos sopesar todas las posibilidades ni tener en cuenta todas nuestras salvaciones. En este caso, no podemos ni empezar a jugar de forma específica ni seguir jugando con normalidad, y aun así tenemos que hacer algo para resistir. Mi consejo ante tales situaciones es que compliquéis el estado de la partida todo lo que podáis.

Las situaciones complejas hacen que se tomen más decisiones y surjan más posibilidades. Cuando no tenemos criaturas en mesa para frenar a las dos del oponente, no hay más que una interpretación posible: estamos en desventaja. En cambio, cuando tenemos dos criaturas para bloquear a las cuatro del oponente, existe cierto margen de maniobra. Puede que el oponente lance un ataque demasiado agresivo y eso nos permita robar una salvación como una Grandiosidad o un Ímpetu de batalla. O tal vez sea demasiado conservador y nos dé tiempo para remontar con una Ráfaga helada o una Técnica de la grulla.

Cuando juego por delante o la partida está reñida, tiendo a intercambiar criaturas casi siempre que puedo. Cuando voy por detrás, quizá esté dispuesto a encajar un poco más de daño para conservar un estado en mesa complicado en el que puedan ocurrir cosas inesperadas.

Buscad los errores del oponente

Normalmente pensamos que las salvaciones son cartas que necesitamos robar, pero también pueden adoptar otras formas. A veces, nuestra salvación será una decisión específica del oponente.

Imaginad que la situación en mesa es desfavorable, pero tenemos un Trompetazo en la mano. Podríamos pasar el turno, bloquear perdiendo un puñado de criaturas y sobrevivir un turno más hasta que llegue la derrota inevitable... o lanzar un ataque agresivo. Si el oponente bloquea de cierta forma, caeremos con su siguiente ofensiva. Ahora bien, si bloquea como queremos que haga, podemos lanzar el Trompetazo para intercambiar criaturas con él y prolongar la partida.

No os rindáis

Por último, nunca debemos darnos por vencidos en Magic hasta que nos dejen a 0 vidas. En ocasiones robaremos una carta o una combinación de ellas con las que no contábamos. Otras veces será el oponente quien tome alguna decisión extraña que nos dé margen para recuperarnos.

Incluso en el turno final de la partida, cuando estemos indefensos ante un ataque letal, tenemos que dejar que el oponente gire sus criaturas. Quizá decida jugar tratando de evitar un Disparo mortífero o puede que incluso haga mal los cálculos y no nos remate. ¡Nunca se sabe!

Los únicos motivos para admitir la derrota serían poder empezar antes la siguiente partida u ocultar información. Mientras sigamos jugando, siempre tendremos alguna posibilidad de vencer. Si nos rendimos, perderemos esa posibilidad.


Jugar por delante

Perder la esperanza cuando estamos en desventaja nos costará partidas, pero el exceso de confianza puede ser igual de catastrófico.

Mis consejos para jugar cuando vayamos ganando son el reflejo exacto de los que os he dado para jugar a la zaga. Sin embargo, no son tan sencillos como suenan.

Aprovechar la ventaja | Ilustración de Marco Nelor

Pensad desde la perspectiva del oponente

Cuando vayamos ganando, tenemos que sopesar de qué formas podríamos perder la partida. Al igual que cuando pensamos cuáles son nuestras salvaciones si vamos a la zaga, debemos tener en cuenta cuáles son las cartas o situaciones que podrían volver las tornas en nuestra contra. La mejor forma de hacerlo es ponernos en la piel del oponente y considerar qué posibilidades de remontada le quedan. Mientras el oponente no se rinda, es porque todavía tiene intención de derrotarnos, así que debemos hacer lo posible para mantenernos por delante.

Pues bien, ¿cuál podría ser el plan del oponente? Puede que pretenda colarnos algunos puntos de daño más y luego robar una chispa. En ese caso, debemos desviarnos de nuestro plan y proteger nuestro total de vidas. Cuando tenemos las de ganar, es porque contamos con más recursos, así que a veces podremos permitirnos intercambiar criaturas o bloquear desfavorablemente con tal de cerrarle una puerta al adversario.

Por otro lado, si parece que lo único que puede salvar al oponente es un limpiamesas como Terminar con las hostilidades, tenemos que hacer justo lo contrario de jugar a la salvación: en estos casos, debemos protegernos de las salvaciones del oponente. Si está claro que vamos a ganar a menos que el rival robe un Terminar con las hostilidades, ¿por qué no jugar dando por hecho que va a robarlo? Lo mejor sería reservar criaturas en la mano para mejorar nuestras posibilidades de victoria en caso de que el oponente tenga la suerte de conseguir la carta que necesita.

Simplificad la partida

Como he dicho antes, cuando juego por delante me gusta intercambiar criaturas y recursos siempre que puedo. Las partidas sencillas son fáciles de controlar y predecir y en ellas es más fácil conservar la ventaja.

Otro factor importante es que cualquier ventaja es más notable cuantos menos recursos tengan ambos jugadores. Digamos que nuestro oponente ha hecho mulligan a cinco. En el quinto turno de la partida, nosotros habremos tenido acceso a once cartas, mientras que él habrá dispuesto de nueve; la diferencia no parece muy importante. Sin embargo, entretanto hemos intercambiado una de nuestras criaturas por una de las suyas, un hechizo de anulación por una criatura y un Confiscar pensamientos por otra carta, así que los dos tendremos menos recursos: a nosotros nos quedarán ocho cartas, mientras que el oponente solo tendrá seis. Así, nuestra ventaja será más fácil de reconocer y tendrá mucho más peso en el transcurso de la partida.

Que no os preocupe retrasar el desenlade

Retrasar el desenlace (o hacer slowrolling) es un concepto extraño que ha surgido en la cultura de Magic, y hace alusión al acto de retener en mano una carta ganadora, en vez de usarla inmediatamente. Por ejemplo, si el oponente está a 3 vidas y robamos una Descarga de rayos, podemos lanzarla de inmediato, pero si no lo hacemos, "retrasaremos el desenlace".

Según este concepto, retrasar la conclusión hace que la derrota sea más dolorosa para quien la sufre. Algunos jugadores se enfadan cuando creen que el oponente ha retrasado su derrota. Yo siempre he considerado que esta actitud es extraña y nociva para la comunidad de Magic.

Por supuesto, es absolutamente inaceptable que alguien retrase el desenlace con intención de angustiar a su rival. Sin embargo, ese no es prácticamente nunca el auténtico motivo. Por cada diez mil jugadores que se enfadan porque les han "pisoteado", me sorprendería que incluso uno de sus oponentes actuase por malicia.

Es una tontería enfadarse porque han retrasado nuestra derrota, y también es una tontería preocuparse porque podamos herir a otra persona haciendo esto. De hecho, apresurarse en el turno final de una partida sí que sería una idea pésima.

Volviendo al ejemplo, hemos robado una Descarga de rayos y el contrincante está a 3 vidas. Vale, es probable que ganemos la partida, pero ¿y si algo pudiera impedírnoslo? ¿Y si el adversario tuviese un contrahechizo? ¿O si pudiera ganar vidas de alguna forma? ¿Nos hemos olvidado de que tiene un Brezal azotado por el viento y dos Cazadoras de Krufix en juego? Es totalmente inaceptable cometer una imprudencia cuando estamos tan cerca de ganar. Lo mejor es que siempre nos tomemos nuestro tiempo y nos aseguremos de jugar lo mejor posible, sobre todo si estamos en el momento decisivo de la partida.

Olvidad el concepto de "retrasar el desenlace" y no os preocupéis por el tiempo que tardéis en tomar decisiones en el turno final de la partida. Yo jamás lo hago. Y si el oponente se enfada, es culpa suya, no nuestra. Nuestro objetivo en un torneo de Magic es jugar lo mejor que podamos y buscar la forma más segura de ganar. Mientras respetemos al oponente y no seamos maleducados en otros aspectos del juego, no tendrán auténticos motivos para enfadarse porque retrasemos el desenlace.

A veces, si quiero asegurarme de que el rival entienda mi comportamiento, le digo algo en plan "creo que puedo ganar, pero tengo que pensar la jugada". Aun así, incluso eso es más de lo que exigen las normas de cortesía. Basta con que nos concentremos en jugar como es debido.


Reconcentrarse | Ilustración de Kev Walker

Mantened la concentración

En el primer artículo que escribí paraLevel One, dije que la concentración es la cualidad más importante para un jugador de Magic. La capacidad de concentración nos permite mantenernos atentos a las partidas, reducir nuestra tendencia de errores y mejorar nuestra habilidad para seguir el camino que nos conduzca a la victoria.

Jugar con mucha ventaja o ir muy a la zaga en una partida son circunstancias que hacen que muchos jugadores pierdan la concentración. Si nos ocurre a nosotros, tenemos que darnos cuenta de ello y hacer todo lo posible para corregirlo. Saber jugar a la salvación es una cualidad muy importante en Magic, al igual que la capacidad para sentenciar partidas de forma segura y eficiente.

A todo el mundo le encantan las historias de remontadas épicas. Si desarrolláis estas aptitudes, estaréis en el bando ganador de muchas de esas historias.

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