Competir en un Grand Prix: parte I

Posted in Level One on 12 de Abril de 2016

By Reid Duke

Over the span of the last nineteen years, since he was five years old, Reid has been a player, a deck builder, a collector, and a lover of the Magic world. Today, he’s a full-time professional Magic player and writer.

En Level One, Reid Duke explica los principios básicos de Magic. Esta columna se publicó el año pasado en inglés y ahora la hemos traducido para acercarla al resto de jugadores de otros idiomas. ¡Que la disfrutéis!


Han pasado doce años, pero todavía recuerdo mi primer Grand Prix de Magic como si fuese ayer. De hecho, estoy seguro de que este recuerdo permanecerá conmigo hasta el día en que muera. Mientras que otros chavales de mi edad se ilusionaban por ir de vacaciones a Disney World o por ver a su equipo deportivo favorito, una vez que jugué en mi primer gran torneo de Magic, lo que más me entusiasmaba era la posibilidad de participar en otro.

Ojalá todos los que sintáis interés por ir a un Grand Prix tengáis la oportunidad de hacerlo al menos una vez. Con la continua expansión del programa de GP, parece que esas oportunidades serán más frecuentes de ahora en adelante. El Grand Prix de Las Vegas que se celebrará dentro de pocas semanas va a ser el mayor torneo de Magic de la historia. ¡Y con diferencia! No hay nada comparable a un encuentro multitudinario de gente que comparte su entusiasmo por una afición en común.

Asistir a un Grand Prix puede ser una experiencia realmente sensacional. Sin embargo, los grandes torneos pueden ser frenéticos, estresantes y cargados de emociones. En este artículo dividido en dos partes me gustaría ofreceros algunos consejos para que disfrutéis de los mejores aspectos de un torneo y sepáis evitar cualquier cosa que pueda hacer que vuestra experiencia sea menos que perfecta.

Acosar | Ilustración de Michael C. Hayes


Marcarse objetivos

La mayoría de la gente participa en un torneo por una combinación de tres motivos. El primero es hacer un buen papel en la competición; puede que su objetivo sea conseguir un premio en metálico, o que simplemente disfruten poniéndose a prueba y dando lo mejor de sí. La segunda razón es aprender y mejorar como jugador (tal vez para rendir mejor en futuros torneos). La tercera razón es divertirse. Ninguna de estas motivaciones es mejor o peor que las demás. Personalmente, el motivo por el que participo en torneos es una combinación equilibrada de estos tres.

Lo cierto es que todas estas razones están relacionadas entre sí. La forma de alcanzar estos tres objetivos depende, ante todo, de tener una actitud positiva y sana. Por mi propia experiencia, es mucho más fácil jugar bien cuando te diviertes. En cambio, frustrarse demasiado probablemente arruine cualquier posibilidad de sacar algo provechoso de la experiencia.

Por tanto, lo primero de lo que me gustaría hablar es de cómo marcarse objetivos cuando se quiere asistir a un torneo. Cada persona tiene su propia manera de sacar a relucir lo mejor de sí misma, así que mi método quizá sea muy diferente del vuestro. No obstante, aclarar vuestras intenciones y expectativas os ayudará a encaminaros hacia la experiencia que buscáis.

Mi mejor consejo en este sentido es que vuestros objetivos no deben basarse completamente en vuestro resultado final en el torneo. Recordad que Magic es un juego desafiante y tiene muchos elementos aleatorios; no hay nadie en el mundo que sea capaz de hacer un buen papel en todas las competiciones en las que participa.

Además, marcarse un objetivo inflexible supone un riesgo por partida doble. Imaginad que os fijáis esta meta: "¡voy a llegar a la segunda jornada!". En primer lugar, podríais enfadaros y llevaros una decepción si no la alcanzáis, y eso quizá haga que os perdáis las otras experiencias positivas que ofrece el torneo. En segundo lugar, haréis que sea más complicado ir más allá de esa meta. Suponed que el primer día hacéis un registro de 7-1. Con eso ya habréis alcanzado vuestro objetivo de llegar a la segunda jornada. Sin embargo, ¡estáis haciendo un torneo fantástico y puede que optéis a llegar más lejos! Lo que deberíais hacer en ese momento es fijaros una nueva meta, en lugar de conformaros con la que habéis logrado.

Los objetivos más útiles son los que se pueden cumplir independientemente de los resultados en el torneo. Por ejemplo, "mi objetivo es no distraerme mientras juegue", o "mi objetivo es tener mucho cuidado con mis decisiones de mulligan", o "mi objetivo es acordarme de aprovechar todos los efectos disparados que pueda".

Iroas, dios de la victoria | Ilustración de Slawomir Maniak

Todo sea dicho, hay gente (como yo) que necesita marcarse objetivos para dar lo mejor de sí. Si os parecéis a mí, os recomiendo que uséis objetivos de referencia, como "mi objetivo es ganar todos los enfrentamientos, pero me sentiré orgulloso si quedo 6-3 o mejor", o "si no gano al menos la mitad de mis enfrentamientos, pensaré en cambiar el mazo para la próxima vez".

Estos son mis objetivos personales para el Grand Prix de Las Vegas:

  • Me sentiré orgulloso si consigo ganar al menos nueve enfrentamientos (sin contar los byes).
  • Quiero utilizar el banquillo lo mejor posible.
  • Quiero mantener la concentración y no frustrarme si tengo una mala racha.
  • Quiero disputar todas las rondas, incluso si me quedo sin opciones de premio (la semana que viene hablaremos en detalle sobre esto).

Por supuesto, todos tenemos objetivos distintos. ¿Cuáles serán los vuestros para el próximo torneo en el que juguéis?


Acudir en condiciones óptimas

Conozco jugadores que practican muy duro de cara a un torneo porque les importa mucho y están deseosos de lograr un buen resultado. Sin embargo, algunos de esos jugadores echan por tierra todo su esfuerzo poco antes del evento porque no se cuidan como es debido. Puede que se queden despiertos hasta muy tarde la noche anterior y no consigan dormir lo suficiente. O que lleguen tarde al inicio de una ronda por un descuido y les penalicen con una derrota. De una forma u otra, esos jugadores desperdician por las razones equivocadas sus probabilidades de hacer un buen papel.

Por muy útil que sea practicar, eso no servirá de nada si no acudís al torneo en condiciones óptimas para jugar.

Haced todo lo necesario para encontraros bien físicamente el día de la competición. Todo el mundo tiene que dormir, comer y beber. Acostaos temprano, descansad bien y reservad un rato para desayunar antes de empezar a jugar. También hay gente que tiene sus propias necesidades. ¿Os gusta disfrutar de un buen café a primera hora? ¿Tenéis que llevar con vosotros algún medicamento o necesitáis tomarlo antes de ir al torneo? ¿Hay alguna canción o ritual que os ayude a mentalizaros? En mi caso, me gusta hacer estiramientos por la mañana, sobre todo si viajo en avión o he tenido un largo trayecto en coche el día anterior. Si no estiro los músculos, después me encuentro incómodo al pasar tantas horas sentado, lo cual puede afectar a mi rendimiento.

Lo ideal sería que empezarais a preparar este aspecto algunos días antes del torneo. Uno de mis amigos cuida mucho su salud y asegura que el descanso del miércoles y el jueves influye más en su condición para jugar el sábado que las horas de sueño de la noche anterior al evento. Recordad que estas jornadas son largas, por lo que si un pequeño ajuste en vuestra dieta o algún ejercicio cardiovascular os ayudan a mejorar vuestra resistencia física, recordad que esas cosas pueden marcar la diferencia.

Tener un estado mental positivo y centrado es tan importante como la condición física. Ya he mencionado que las decepciones y la frustración pueden arruinar el resto de un torneo. Lo mismo ocurre con el estrés.

Es buena idea dejar hecho el viernes todo lo que os ayude a empezar el sábado con más calma. Comprobad otra vez que os habéis registrado en el evento. Si es de Construido, dejad listos el mazo y la mochila. Si vais a viajar con vuestros amigos, aseguraos de que todos estáis preparados. Disputar el torneo ya es bastante agotador, así que evitad estresaros antes de tiempo por no encontrar una carta en el último momento o porque algún colega creía que el torneo empezaba una hora más tarde.

Heraldo de la victoria | Ilustración de rk post

Respecto a ese último punto, no viajéis con gente que no os dejará estar en condiciones óptimas durante el torneo. Si algún amigo hace algo que os molesta, comentádselo. Si continúa haciéndolo, planteaos no viajar con él la próxima vez. No dejéis que eso afecte a vuestra amistad, pero si alguno de vosotros llega siempre agotado o estresado a las competiciones, deberíais hablar de este asunto.

Si tenéis algún problema en casa, en el trabajo, en los estudios, etc., dejadlo en un rincón de vuestra mente cuando vayáis al torneo y volved a pensar en él cuando terminéis. Si habéis decidido tomaros libre el fin de semana para jugar a Magic, ¡tomáoslo libre! Disfrutaréis más y jugaréis mejor si no le dais vueltas a si vuestra pareja sigue enfadada con vosotros.

Por último, tal vez sea mejor que dejéis de practicar llegados a cierto punto. Echar algunas partidas en la habitación del hotel la noche anterior está bien si eso os divierte. Ahora bien, jugar hasta medianoche justo antes de un torneo suele ser una mala idea, porque eso puede fatigaros o frustraros y es preferible ir con la mente fresca. Si practicáis para un torneo de Construido, puede que os surjan dudas de última hora y acabéis cambiando cartas del mazo o incluso toda su estrategia. Os digo por experiencia propia que esto hace más mal que bien. Lo que yo hago es jugar mucho entre el lunes y el jueves anteriores a un torneo, pero después me tomo el viernes de descanso.


El trato con los oponentes

En un torneo de Magic os enfrentaréis a toda clase de gente, y más aún en un Grand Prix. Habrá adversarios de cualquier edad, sexo y nivel de experiencia; además, suele acudir gente de todo el mundo y a veces ni siquiera tendréis idiomas en común. Lo único que está claro es que a todos les encanta Magic, igual que a vosotros.

No dejéis que el ambiente de la competición os impida respirar con calma. Vale que intentaréis derrotaros el uno al otro, pero el simple hecho de sentarse con alguien a jugar a Magic es un buen motivo para llevarse bien con esa persona, al menos en mi opinión. Para lo que no hay absolutamente ningún motivo es para sentirse intimidado o tener problemas con los oponentes. Si son amables con vosotros (y os aseguro que la inmensa mayoría lo serán), haced lo propio con ellos. Si son desagradables, molestos o excesivamente competitivos, ignorad lo que os moleste de su comportamiento y centraos en jugar a Magic. Es fácil, y lo sé porque llevo más de una década haciéndolo.

Jugar contra un desconocido en un torneo no es tan distinto de jugar contra un amigo en casa. Lo más importante es comunicarse bien y asegurarse de que los dos sepáis claramente qué ocurre en todo momento. La semana pasada os expliqué detalladamente la "forma correcta de lanzar un hechizo". Aplicad ese nivel de precisión a todas vuestras acciones en la partida e insistid al oponente para que haga lo mismo.

Anunciadlo todo con claridad. Si no entendéis exactamente alguna acción del adversario, pedidle que os la explique. Y si parece que un turno en concreto va a ser complicado, tomáoslo con calma y resolvedlo paso a paso.

Me gustaría hacer énfasis en un detalle: vuestro oponente y vosotros deberíais ser lo más transparentes posible con los totales de vidas de ambos. Llevad un registro por escrito. Confirmad verbalmente cualquier cambio en el total de alguno de los dos. Si veis que el oponente ha anotado un total de vidas incorrecto, las normas exigen que aclaréis cualquier confusión. Lo último que os interesa es tomar una decisión pensando que estáis a 8 vidas, cuando en realidad os quedan 6. Y peor aún, no dejéis una discrepancia sin corregir durante varios turnos, porque después podría ser demasiado tarde para hacerlo.

Lentes de claridad | Ilustración de Raymond Swanland


Jugar según las reglas

Hace un momento os he animado a que seáis amables con vuestros oponentes. Recordad también que os encontráis en un torneo, así que existen unas normas que deben seguirse con rigor y precisión. Por suerte, estas dos cosas no se excluyen mutuamente, siempre y cuando todo el mundo esté en la misma onda.

Sobra decir que en los torneos no se puede rectificar. Si cometéis un error y el oponente no os permite rectificar, no penséis que es un borde: solo está jugando según las reglas. Nunca culpéis a alguien por hacer exactamente lo que dicen las normas del torneo. Si vosotros no queréis ser así de implacables, no lo seáis, pero tenéis que estar preparados para competir con seriedad y precisión.

Esto nos lleva al polémico tema de las trampas. Hay gente que hace trampas en los torneos de Magic; pensar lo contrario sería una ingenuidad. Por suerte, no hay que temer constantemente esa posibilidad; incluso diría que no arruinará vuestra experiencia en una competición. La mayoría de los jugadores prefieren ser honrados, y los que no lo hacen se enfrentan a la vigilancia de los jueces y los demás jugadores.

Aun así, nunca está de más que toméis medidas de precaución. Siempre que el jugador A baraje su mazo (antes de la partida, después de usar alguna carta, etc.), el jugador B también tiene permiso para barajar el mazo del jugador A. Mi recomendación es que barajéis los mazos de vuestros oponentes. Por otro lado, si algo os parece sospechoso, no deis al adversario el beneficio de la duda y aclarad la situación.

En cualquiera de estos casos, es importante recordar que eso no es lo mismo que acusar a un oponente de hacer trampas (esta acusación puede tomarse muy en serio). Solo estáis tomando las medidas habituales que se esperan de los participantes de un torneo.

La semana que viene os hablaré sobre el papel de los jueces, que pueden ayudaros a resolver las cuestiones anteriores y muchísimas otras. Hasta entonces, poned en práctica los consejos de este artículo y disfrutad todo lo posible de vuestras experiencias en torneos.

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