El banquillo en Limitado

Posted in Level One on 24 de Noviembre de 2015

By Reid Duke

Over the span of the last nineteen years, since he was five years old, Reid has been a player, a deck builder, a collector, and a lover of the Magic world. Today, he’s a full-time professional Magic player and writer.

En Level One, Reid Duke explica los principios básicos de Magic. Esta columna se publicó el año pasado en inglés y ahora la hemos traducido para acercarla al resto de jugadores de otros idiomas. ¡Que la disfrutéis!


En cierto modo, Limitado es la forma más pura de jugar a Magic. Puesto que en Limitado se utilizan mazos menos poderosos que en Construido, es habitual que las partidas sean más disputadas y menos decididas por una carta, un combo o un turno crucial. En partidas como esas, las pequeñas ventajas cuentan mucho y es crucial que utilicemos todas las herramientas de las que dispongamos. Una de las más importantes (y a menudo infravaloradas) es el banquillo.

En Limitado, el banquillo puede ayudarnos a conseguir las mismas ventajas que en Construido. Ahora bien, hay algunas que me gustaría resaltar, ya que son especialmente importantes.

Optimizar las respuestas

Las cartas de banquillo más útiles en Limitado son los hechizos de anulación marginales. Los hechizos de calidad, como el Tajo asesino o el Campo de suspensión, siempre estarán en nuestro mazo principal, pero también hay otros menos útiles debido a su escasa eficiencia (por ejemplo, los hechizos caros como Degradar o el Rito de la serpiente) o porque sus objetivos son muy específicos (como la Tormenta de viento o Naturalizar).

El Bombardeo de rocas es una carta que tal vez utilicemos de base para impedir que el oponente bloquee durante un turno. Ahora imaginad que hemos jugado la primera partida de una ronda y que el adversario ha lanzado un Ataque de minihorda, ha usado la metamorfosis de una Brigada montaponis y ha lanzado un puñado más de criaturas con resistencia de 1. De pronto, ¡el Bombardeo de rocas se habrá convertido en una carta increíble y no dudaremos en sacarla del banquillo!

Un caso similar es el de la Tormenta de viento, que no parece una carta extraordinaria en el entorno de Limitado de Kans de Tarkir. Sin embargo, este hechizo es capaz de liquidar a un montón de criaturas increíblemente problemáticas, como la que podría ser la carta más poderosa del entorno: la Volañera roc. En cuanto veamos que nuestro oponente tiene cartas como esa, debemos tomar nota y buscar respuestas en nuestro banquillo.

En este sentido, lo más importante al banquillear en Limitado es la capacidad para detectar qué cartas poco eficaces pueden neutralizar otras cartas más poderosas. No siempre tendremos tantas bombas como nuestro oponente en Sellado o Draft, por lo que debemos ser capaces de exprimir al máximo nuestras herramientas más mundanas cuando la balanza no esté inclinada a nuestro favor.

Despreciar no es especialmente eficaz cuando quita de en medio una Parda alpina o una Hostigadora sabia. Sin embargo, podría ser una de nuestras pocas formas de derrotar a un oponente que se haya robado a Sarkhan, el dragonhablante o a Zurgo Aplastacráneos. Por otro lado, los hechizos como el Golpe altanero, Deshacer o la Negación terca nos ofrecen la posibilidad de neutralizar cartas devastadoras, como las Dunas estruendosas o la Garra del cráter.

Toda carta que pueda responder a una bomba es útil en Limitado, incluso si lo hace de forma ineficiente o indirecta. Esta es la clase de cartas que más debemos tener en cuenta al banquillear.

Adversarios lentos o rápidos

En Limitado, lo habitual es que intentemos construir mazos equilibrados. Nos interesará usar cartas capaces de funcionar a la ofensiva y a la defensiva y procuraremos tener criaturas repartidas por toda la curva de maná. Uno de los motivos es que no sabremos de antemano cómo de rápido será el mazo del oponente y necesitaremos estar preparados para todo. Sin embargo, después de banquillear podremos adaptar nuestro mazo dependiendo de qué tengamos enfrente.

En el entorno de Limitado de Kans, siempre procuro incluir en mi mazo un mínimo de tres criaturas que cuesten menos de tres manás. El motivo es que me interesa tener criaturas para intercambiar al principio de la partida cuando me enfrente a barajas rápidas, para no perder demasiado tempo. Entonces, si veo que mi oponente está usando un mazo lento e incapaz de aplastarme con una estampida de criaturas, tendré la posibilidad de cambiar de estilo. Tal vez me plantee ser más "ambicioso" y sustituya algunas mis criaturas de coste bajo por cartas caras y más eficaces a partida avanzada.

Lo ideal sería banquillear cualquier cosa que pueda ofrecerme ventaja de cartas, aunque sea un poco lenta, como el Retorno solícito. También procuraré incorporar cartas de respuesta que sean especialmente útiles a partida avanzada, como Deshacer.

En cambio, si el oponente usa un mazo muy rápido, haré todo lo posible para incluir aún más criaturas baratas en mi baraja, para intercambiarlas en los primeros compases y tener más posibilidades de seguir el ritmo del rival.

Duelos de fuerza y resistencia

En las circunstancias adecuadas, puede que incluso banquillee algo como la Caballería cascos ardientes, que es una carta notablemente mala por varios motivos. A pesar de su calidad mediocre, podría ser perfecta para bloquear a las criaturas pequeñas con las que me estén atacando. Contra un mazo repleto de Inquinafilos mardu, Maestras del salto y Cazacráneos mardu, la Caballería cascos ardientes podrá intercambiarse por una criatura enemiga y evitará que el rival tome la delantera. ¡Incluso podría intercambiarse por un Acometedor temur! Da igual que el Acometedor temur sea infrecuente y que la Caballería cascos ardientes sea común, o que el Acometedor temur sea una carta eficaz que la gente tratará de agenciarse pronto al draftear: lo único que importa es que la Caballería cascos ardientes tiene una fuerza de 1 y que el Acometedor temur tiene una resistencia de 1.

Desplegar la fuerza adecuada contra la resistencia enemiga y la resistencia adecuada contra la fuerza enemiga nos proporcionará una gran ventaja. Debemos prestar mucha atención a este aspecto y buscar formas de conseguir una posición favorable. Por ejemplo, imaginad que estamos jugando con un mazo abzano y que no tenemos claro cuál será la carta número 40. Pues bien, si nuestro oponente utiliza Cazacráneos mardu, nos conviene hacerles frente con Aprendices jeskai; si cuenta con Mandriles vociferantes, nos vendrán bien unos Parapetos de los arqueros; y si nos asalta con Jinetes de astanevada, los Mastodontes putrefactos podrán detenerlos. Sean cuales sean las criaturas de nuestro mazo principal, tenemos que estar dispuestos a sustituirlas cuando banquilleemos.

Esto también se aplica a los mazos agresivos. Si queremos que nuestras criaturas 2/2 pasen por encima de las bloqueadoras con resistencia de 3, necesitamos cartas como la Bendición escamadragón. Si el oponente despliega criaturas con resistencia de 5, quizá tengamos que sustituir la Bendición por un Despertar del oso.

El banquillo en Sellado

Banquillear es más importante en Sellado. Recordad que en este formato no podemos escoger qué cartas tendremos a nuestra disposición y que contaremos con muchos recursos eficaces, aparte de los que incluyamos en nuestro mazo. Nuestro banquillo lo formarán todas las cartas que no utilicemos de base.

Todas las posibilidades que he mencionado hasta ahora pueden darse en Sellado, y con frecuencia. Debemos ajustar nuestra base de criaturas en función de lo que use el oponente. Tenemos que buscar más ventaja de cartas cuando el rival sea lento y fortalecer nuestras defensas iniciales cuando sea rápido. Necesitamos encontrar respuestas perfectas contra las amenazas del adversario, especialmente contra sus bombas.

Pero eso no es todo. ¡En Sellado es posible cambiar completamente de colores y estrategias después de banquillear! Cuando construyamos nuestro mazo, quizá dudemos entre hacerlo abzano o jeskai, si vemos que aparentan estar igualados. Un factor tan pequeño como que el mazo jeskai tenga acceso a los Deshacer podría llevarnos a cambiar de colores, si vemos que el oponente tiene cartas como las Dunas estruendosas.

Un beneficio secundario es que haremos dudar a nuestro oponente. Imaginad que ganamos la segunda partida con un ejército de criaturas voladoras. El oponente quizá se plantee incluir una Tormenta de viento en la tercera partida, ¡mientras que nosotros hemos vuelto a transformar nuestro mazo en uno abzano con pocas criaturas voladoras o incluso ninguna!

Contemplad todas vuestras opciones de banquillo en Sellado y tened en cuenta que los oponentes podrían hacer lo mismo.

El banquillo en Draft

En este formato no tendremos tanta flexibilidad como en Sellado. Si drafteamos un mazo abzano, seguramente no consigamos suficientes cartas como para transformarlo en uno jeskai. Por tanto, nuestros ajustes al banquillear serán más limitados, ¡pero eso no significa que no sean importantes!

Banquillear en Draft es más complejo. Para empezar, tendremos que conseguir nuestras cartas de banquillo, lo cual es un aspecto muy importante. Si entre las cartas que nos pasen no hay ninguna que nos interese para nuestro mazo principal, nos conviene echarle el guante a ese Retorno solícito, Naturalizar o Bombardeo de rocas, por si lo necesitásemos más adelante. El artículo de la semana que viene analizará esta cuestión detalladamente.

Tratad de mejorar vuestra capacidad para reconocer las posibles cartas de banquillo y los puntos débiles de vuestro mazo. Una baraja abzana lenta y sin muchas criaturas voladoras ni hechizos de anulación necesitará esa Tormenta de viento y habrá que darle prioridad al draftear, aunque solo sea por tenerla en el banquillo.

Consejos generales para banquillear en Limitado

Revisad el mazo y el banquillo después de todas las partidas de un enfrentamiento. Quizá os resulte molesto y os parezca una pérdida de tiempo, pero es una costumbre muy buena. Pronto aprenderéis a fijaros en cosas que pasaríais por alto si no revisaseis vuestras cartas.

Por ejemplo, a veces detectaréis que ciertas cartas buenas no lo son tanto en un enfrentamiento específico. Yo casi nunca quitaría un Abatir al monstruo de mi baraja, pero si acabo de jugar dos partidas largas y no he visto ninguna criatura enemiga con fuerza de 4, me lo pensaré.

Otras veces encontraréis alguna joya en el banquillo si prestáis mucha atención, en plan "¡oh, pero si la Muda de piel de serpiente puede salvar a una criatura contra las Dunas estruendosas!".

No cuesta nada echar un vistazo al banquillo. A menudo conseguiremos pequeñas ventajas si banquilleamos bien y, en el peor de los casos, aprenderemos algo nuevo y nos acostumbraremos a pensar con creatividad.

Llevad con vosotros fundas adicionales para vuestro banquillo, por tres buenos motivos. El primero y más obvio, porque tardaréis menos en banquillear, lo que os ayudará a terminar a tiempo vuestros enfrentamientos y facilitará la vida tanto a vuestro oponente como a vosotros. El segundo es que las fundas os ayudarán a recordar las cartas de banquillo más útiles. Si enfundáis esa Tormenta de viento y ese Secreto ráksasa antes de empezar a jugar, siempre les prestaréis la atención necesaria. Por último, enfundar el banquillo pondrá las cosas más difíciles a vuestros oponentes. Adivinad qué sucederá si quitáis las fundas a cinco cartas y se las ponéis a otras cinco del banquillo... Exacto: que el oponente sabrá que habéis banquilleado cinco cartas. ¡Pues imaginad qué pasará si cambiáis de colores en Sellado sin las fundas!

Esto me lleva a mi siguiente consejo, que es que finjáis banquillear incluso cuando no vayáis a hacerlo. Meted en vuestro mazo algunas cartas ya enfundadas y luego retiradlas. Eso hará que a vuestro oponente le asalten las dudas. ¿Habréis incluido un Golpe altanero? ¿Habréis cortado el que lanzamos en la primera partida? Si resulta obvio que no vais a cambiar nada, pondréis las cosas más fáciles a vuestros contrincantes.

Por último, pensad en las opciones de banquillo mucho antes de vuestros enfrentamientos. Cuando yo participo en un torneo de Sellado, me paso todo el tiempo entre rondas analizando mi reserva de cartas, barajando alternativas y preguntando a mis amigos qué opinan. A veces me doy cuenta de que he cometido un error al construir mi mazo y termino haciendo un cambio en concreto cada vez que banquilleo. Otras veces encuentro buenas alternativas para una situación específica que no sabría detectar en pleno enfrentamiento.

Como he dicho, no cuesta nada echar un vistazo al banquillo. Conocer nuestras opciones antes de jugar siempre será beneficioso.

Jugar a Magic en Limitado se basa en tomar pequeñas decisiones que (con un poco de suerte) nos darán una pequeña ventaja sobre nuestros rivales. El banquillo puede proporcionarnos muchas de esas pequeñas ventajas si lo respetamos como se merece y aprendemos a utilizarlo bien. La próxima vez que juguéis, ¡fijaos en qué puede ofreceros!

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