Cueste lo que cueste

Posted in Making Magic on 2 de Febrero de 2015

By Mark Rosewater

Working in R&D since '95, Mark became Magic head designer in '03. His hobbies: spending time with family, writing about Magic in all mediums, and creating short bios.

¡Bienvenidos a la Semana Sultai! Durante estos días, vamos a hablaros sobre la cuña negra-verde-azul. Como esta es la cuarta de las cinco semanas temáticas de los clanes, voy a continuar analizando cómo se relacionan los tres colores de cada facción. Para hacerlo, los he reunido en una sala con el fin de entrevistarlos. En ocasiones anteriores, ya conocimos los debates internos de los clanes Abzan, Jeskai y Mardu. Si os interesa leer más textos acerca de las filosofías de los colores, podéis acceder a mi página sobre el sistema de colores, donde hablo largo y tendido de ese tema (hay más de 20 artículos, aunque la mayoría estarán en inglés).

Mi objetivo con estos artículos temáticos sobre las cuñas es ayudaros a que comprendáis mejor cómo interactúan los colores y qué piensan unos de otros. Voy a plantearles preguntas y luego me retiraré para dejar que debatan. Y ahora que he terminado de explicaros el planteamiento, pasemos a la entrevista:

Hola a los tres. Como siempre, os pido que empecéis por presentaros. Hacedlo en el orden por el que aparecéis en los costes de maná de las cartas sultai.

Yo soy Negro. Lo mío es hacerme con el poder cuando se presentan oportunidades, y parece que me obligan a repetirlo en todas las entrevistas.

Soy Verde. Mi cometido es lograr la aceptación a través de la sabiduría. A diferencia de Negro, a mí me complace realizar estos rituales.

Los rituales sí que me gustan.

Y yo soy Azul. Mi meta es alcanzar la perfección mediante el conocimiento.

Me gusta empezar estos debates hablando sobre el atributo que representa cada cuña. El clan Sultai valora la crueldad. ¿Podríais hablar sobre ella y explicar qué significa para vosotros?

Te das cuenta de que esta es la cuarta vez que hacemos lo mismo, ¿verdad? Creo que ceñirnos a esta rutina no es la mejor forma de conseguir que estos debates resulten entretenidos. Tengo algunas ideas para darle vidilla al tema.

Negro tiene razón: las sorpresas suelen aumentar los niveles de adrenalina del público. Hay algo intrínsecamente emocionante en no ser capaz de anticipar qué cariz tomará una situación. Por supuesto, si se dedica un tiempo a evaluar los indicios que se proporcionan, normalmente se puede trazar el rumbo más lógico.

No vamos a cambiar nada. La estructura de estas entrevistas es sólida y eficaz. Podemos sentirnos cómodos utilizándola por cuarta vez, porque en las entrevistas anteriores vimos que funcionó correctamente.

Como dice Rojo: "Quien nada arriesga, nada consigue".

¿Por qué citas a Rojo? Oh, ahora entiendo qué tramas. Pretendes cambiar las cosas para molestarme.

Pretendo cambiar las cosas porque puedo. Si encima te molesta, eso es la guinda del pastel.

¿Ese es tu recurso habitual? ¿Alterar las cosas solo porque sí?

Tu tono de voz es muy interesante cada vez que hablas sobre el cambio. Es como si lo aborrecieses. Por lo que tengo entendido, la naturaleza cambia constantemente.

No, la naturaleza evoluciona. Es un cambio paulatino y gradual. Negro y tú habláis sobre cambios repentinos y provocados que solo pretenden satisfacer el impulso egoísta de mostrar vuestra presencia en el mundo.

Hay una cosa que no entiendo, Verde: cada vez que alguien hace algo como quiere, resulta antinatural y perjudicial; pero cada vez que tú haces algo como quieres, forma parte del orden natural. Me gusta eso de que definas el mundo diciendo que tu forma de vivir es la única correcta.

Si algo funciona, no lo alteres.

Las cosas siempre pueden mejorar. Solo porque algo funcione, no hay motivo para no pensar que otra alternativa podría hacerlo mejor. ¿Cómo se puede comprobar esto sin experimentar?

Maro nos ha preguntado qué pensamos sobre la crueldad. Deberíamos hablar sobre ese tema.

Esto es una entrevista de estilo libre. El señor Rosewater ha dicho que se retiraría para dejarnos debatir, así que podemos responder como queramos. Y yo quiero hablar sobre tu miedo patológico al cambio.

No temo el cambio.

Eres el enemigo de Negro y de mí, y el principal punto en común entre nosotros dos es la creencia de que se puede alterar el curso de tu propia vida.

Nuestras vidas ya siguen una senda. No hay necesidad de alterar nada, solo debemos seguir nuestro camino.

¿Y qué pasa si no me gusta ese camino? ¿Y si prefiero una dirección distinta?

Ni siquiera hay una única dirección. Todo es una gigantesca red de sendas divergentes.

Nunca se me ocurriría decir que el mundo es simple. No obstante, vosotros tenéis un deseo insaciable de crear complejidad donde no tiene por qué haberla.

Si yo tengo un deseo, ¿no es un sentimiento generado de forma natural? ¿No nací con él?

Puedes burlarte todo lo que quieras. La diferencia entre nosotros es que yo conozco la auténtica senda.

Mira que te gusta hablar de sendas. ¿Qué es la vida? ¿Un camino de baldosas amarillas? ¿Solo tienes que seguirlo para encontrar la solución a todos tus problemas? Ya ves de qué le sirvió a Dorothy.

Logró volver a casa.

Pero no fue gracias al camino. Regresó a casa porque tomó las riendas de la situación. Si no hubiese matado a la Bruja Mala, ¿habría logrado volver a Kansas?

Regresó a su hogar porque siempre tuvo la capacidad de hacerlo.

Yo estoy convencido de que fue gracias a los zapatos de rubí, que curiosamente eran de plata en el libro original de Frank L. Baum. Por si no lo sabíais, representaban el patrón plata, que contrastaba con el patrón oro, simbolizado por el camino de baldosas amarillas. Resulta que el libro era una alegoría sobre un debate del siglo XIX respecto a la política monetaria.

Azul, por favor...

Perdón. Lo que quería decir es que el triunfo de Dorothy se debió a una fuerza externa, es decir, sus zapatos.

Sin embargo, metafóricamente, el autor trataba de decir que siempre había tenido la capacidad de resolver sus problemas. Tenía que buscarla en su interior, no en el exterior.

¿Quieres saber lo que es la crueldad? La crueldad es estar dispuesto a actuar para conseguir lo que se quiere. La diferencia entre ser una víctima y llevar las riendas de tu vida es tener la voluntad para hacer lo que sea necesario. Y para eso, hace falta la voluntad para aceptar el cambio cuando sea necesario.

Exacto. El crecimiento personal procede de la elección consciente de actuar para promover el cambio.

La crueldad no tiene que ver con el cambio. La crueldad consiste en aceptar quién eres y en tener valor para ser fiel a tu naturaleza.

Entonces, ¿al menos estamos de acuerdo en que consiste en hacer lo que hay que hacer?

Sí.

Está bien.

Hablemos sobre las mecánicas de las que disponéis para utilizar una estrategia basada en la crueldad.

Azul y yo estamos dispuestos a hacer algo que los demás colores rechazan: ir a por la mente del adversario, representada por su mano y su biblioteca. Azul tiene contrahechizos. Yo obligo a descartar. Azul puede deckear. Yo tengo hechizos que extraen cartas directamente de la biblioteca.

Supongo que Negro y yo estamos dispuestos a destruir cosas. Él acaba con criaturas, tierras y Planeswalkers; mientras que yo elimino cualquier cosa directamente, excepto criaturas.

Yo soy capaz de robar cosas, y Negro lo hace en raras ocasiones. También sé redirigir hechizos y atacar al oponente con sus propios recursos.

Yo estoy dispuesto a pagar cualquier coste adicional con tal de obtener resultados: pago vidas, sacrifico criaturas, descarto cartas... Haré lo que sea necesario.

Negro y yo sabemos regresar cosas del cementerio; en menor medida, Azul puede recuperar conjuros e instantáneos.

En general, somos los colores dispuestos a hacer lo que sea necesario con tal de ganar. Reducimos nuestros recursos, vamos a por el elemento del juego que necesitemos, robamos cosas, utilizamos a los muertos... Para nosotros, hay pocas prohibiciones.

Verde, ¿por qué no nos cuentas un poco mejor qué sientes al trabajar con tus dos enemigos?

Creo que el mayor problema es que me resulta difícil colaborar con dos colores que me dan lástima.

¿Nosotros te damos lástima a ti? ¿A ti? Se supone que la lástima la da el pardillo, y ese eres tú.

Cuando uno conoce la respuesta, es duro ver a otros sufriendo para encontrarla.

A Blanco y a ti os encanta inventaros historias. Cuéntame más de esa fuerza mística que guía el universo.

No sé qué decir. Los dos sois agnósticos.

Somos agnósticos porque no hay evidencias empíricas de que lo que afirmas exista.

No es algo que estudias, sino en lo que crees. No todo es cuantificable.

Vaya, qué conveniente resulta que no se pueda demostrar aquello en lo que crees. Así, es imposible refutarlo.

No es cuestión de probar algo o rebatirlo, sino de examinar el mundo que nos rodea.

Tú no examinas tu entorno, sino que haces justamente lo contrario: te enclaustras con lo poco que sabes y luego rechazas cualquier cosa que contradiga tu perspectiva sobre el mundo. ¿Sabes por qué conocemos el mundo Negro y yo? Porque lo estudiamos. Vivimos en él. Lo experimentamos. Negro tiene razón: tienes miedo del cambio. Temes aceptar que tus férreas creencias quizá no sean correctas.

Ese es el mayor problema que tengo contigo, Verde: no paras de hablar sobre el destino y tu rol en el mundo. En realidad, no hay nada que dicte quién eres o qué eres capaz de hacer. Las únicas cosas que pueden detenerte son tus propias limitaciones u otras personas más fuertes que te impidan actuar.

Me parece triste que elijas vivir en un mundo así.

No es el mundo que yo elijo; es el mundo en el que vivimos. Ese es el problema que tenéis todos los demás colores, aunque menos en tu caso, Azul.

Gracias, tomo nota.

Pero tú, Verde, vives rechazando. Te niegas a aceptar el mundo tal como es. Yo no he hecho ambiciosa a la gente, por ejemplo. Es que es ambiciosa. Simplemente, he escogido comportarme teniendo eso en cuenta. ¿Sabes por qué creo que es aceptable matar a otras personas? Porque sé que, si no lo hago, cabe la posibilidad de que esas personas me maten a mí, y si yo no soy proactivo, acabaré muerto. Fíjate en que no voy por ahí matando indiscriminadamente: solo lo hago cuando es necesario.

Supongo que tu penitencia es vivir en un mundo donde creas que eso es cierto.

Sigues afirmando cosas como si fuesen hechos, cuando en realidad no tienes datos para corroborar lo que dices.

¿No tengo datos? ¿Y si miras a tu alrededor? Pasea por un bosque. Escala una montaña. Zambúllete en el mar. La naturaleza y la vida te rodean, literalmente. A ti te encanta observar, Azul, y las cosas que menciono se pueden estudiar.

Admito que existe una estructura en la naturaleza, pero no significa que sea óptima y que no sea posible mejorarla.

¿Y soy yo el que afirma cosas que no se pueden demostrar?

¿Quieres pruebas? ¿Qué me dices de las herramientas? Los humanos creamos cosas que nos permiten trabajar mejor que sin ellas.

¿Crees que a un cisne le importa lo fuerte que puedas martillear un clavo?

¡¿Cómo?! Agh, parece que hablas en forma de haikus mediocres. ¿A quién le importan los cisnes? Es más, ¡¿por qué hablas sobre cisnes?!

Si he entendido bien, Verde trata de rebatir mi argumento sobre las herramientas diciendo que nos dan cierta ventaja, pero una tan pequeña que resulta irrelevante a gran escala.

Así es.

Menuda tontería. Un conjunto de esas herramientas son las armas, y está claro que las armas inclinan la balanza de poder.

Los humanos luchan contra otros humanos. ¿Qué le importa eso a una gacela?

¿Una gacela? ¿Tienes por ahí una ruleta para mencionar animales al tuntún, o qué? A ver, tú sabes cuál es nuestro problema: Azul y yo intentamos hacer que el mundo sea mejor, pero tú te conformas con no hacer nada.

Tú matas gente. ¿De qué sirve eso para mejorar el mundo?

Es lo mismo que podar una planta. Las partes sanas prosperan cuando se desechan las débiles. Anda, mira, he hecho una metáfora sobre la naturaleza.

Estoy impresionado.

Yo creo que eres un farsante, Verde. Intentas vendernos un lote de cosas buenas que no encajan.

Dice el hombre sediento que vadea la corriente.

Azul, habla tú, porque estoy seguro de que el señor Rosewater se enfadaría si me cargase a Verde.

Te tomo el relevo, pues. A ver, Verde, ¿entiendes lo desalentador que es el concepto del destino? Es triste pensar que ninguna de tus decisiones importa, porque todo lo relevante para tu futuro ya está predeterminado.

¿Y eso es desalentador... o revelador? Hay demasiada gente que pierde el tiempo luchando contra su naturaleza, en lugar de utilizarla de forma productiva. Creo que no sois conscientes del peso que se nos quita de encima cuando nos damos cuenta de que nuestro rol ya está determinado. La gente se estresa demasiado por tratar de vivir según ciertos ideales inalcanzables.

Pero ese estrés fomenta la productividad, que a su vez promueve el desarrollo a largo plazo.

¿Crees que las cosas mejoran realmente?

Vale, creo que ya entiendo el método de Verde para debatir: refutar con afirmaciones audaces y verídicas.

Si yo digo que dos más dos son cuatro...

Por ejemplo. Él no es tan descabellado, pero nos vale. Venga, dilo otra vez.

Dos más dos son cuatro.

Salvo que no lo sean. ¿Ves? Tanto da lo que digamos, porque Verde lo rebate afirmando lo contrario como si fuese una verdad absoluta e incuestionable, porque se apoya en cosas que no se pueden medir.

Intento mostraros la luz. La vida tiene un propósito y todo está explicado en ella, si dejáis de verla como una cruzada en busca de más poder.

Entonces, ¿las personas no pueden mejorar porque nada las desviará de su senda predestinada? ¿Para qué molestarse en adquirir conocimiento, en entrenar o en vivir experiencias? Eso solo te alejaría de tu auténtica vocación, ¿no?

Os agradecería que no hablaseis con sarcasmo acerca de mis filosofías.

Y yo agradecería no tener que hablar de ellas con sarcasmo. En fin, iré al grano. La verdad es que te admiro, Verde, porque has logrado elevar la vagancia a un nuevo nivel. "Quietos, no hagamos nada, no vaya a ser que ignoremos a nuestros genes y acabemos haciendo lo que no debemos". Y encima, lo has logrado envolviéndote en un sistema de respuestas que no tienen una base sólida. Lo que afirmas es cierto porque sí, sin más. ¿Pues sabes qué? Que yo no te creo. Me parece que te has inventado una compleja red de mentiras para no tener que enfrentarte a las partes más difíciles de vivir.

Hablas como si yo hubiese intervenido en la creación de la naturaleza. Es más, tú mismo afirmas que debemos aceptar el mundo tal como es. Pues bien, eso también se aplica a la naturaleza. Todo el mundo está tan ocupado buscando formas de alterar el orden natural que la gente ignora que tal vez no sea la naturaleza lo que debe cambiar.

Azul, Negro, está claro que tenéis algunos conflictos con Verde. Por curiosidad, ¿en qué no coincidís vosotros dos?

La clave para entender el conflicto entre dos aliados es empezar por fijarse en los otros socios de cada color. En el caso de Negro y yo, nuestros aliados son Rojo y Blanco, respectivamente. El principal punto de discusión entre ellos dos es el del orden contra el caos. Yo abogo por el orden, como Blanco, mientras que Negro tiende hacia el caos, como Rojo. Yo quiero tener un plan. Quiero saber a qué he de enfrentarme y prepararme para ello. Negro es uno de esos colores dispuestos a "repartir tortas". No es ni mucho menos tan impulsivo como Rojo, pero Negro es un poco proclive de más a correr riesgos.

Mi mayor problema con Azul es que no está dispuesto a ser más proactivo. Para él, lo mejor es reaccionar. Azul siempre tiene que esperar a ver qué sucede, antes de mover ficha.

El mayor inconveniente de Negro es que está dispuesto a hacer casi cualquier cosa con tal de conseguir lo que quiere. Los demás colores nos marcamos límites por un motivo: nos ayudan a determinar quiénes somos como sociedad y como individuos. Muchas veces, Negro parece saltarse los límites solo para demostrar que puede hacerlo.

Se nos está agotando el tiempo. Me gustaría concluir esta entrevista como hicimos en las anteriores. Por favor, decidme una frase breve para convencer a la gente de que pruebe el clan Sultai. Como siempre, seguiremos el orden por el que os presentasteis.

Los vencedores son quienes están más dispuestos a hacer lo necesario para triunfar.

La naturaleza es capaz de obrar sin limitaciones.

El guerrero más peligroso es el que conoce sus facultades.

Gracias a todos por otra interesante entrevista.

Espero que este coloquio os haya gustado tanto como los tres anteriores. Como siempre, me encantaría recibir vuestros comentarios, ya sean positivos o negativos. Podéis escribirme por correo electrónico o en cualquiera de mis perfiles en redes sociales (Twitter, Tumblr, Google+ e Instagram).

Volved la semana que viene, a ver qué se manifiesta en mi artículo.

Hasta entonces, espero que logréis encontrar el nivel adecuado de cambio en vuestra vida.

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