El Mundial es un escenario

Posted in Making Magic on 1 de Diciembre de 2014

By Mark Rosewater

Working in R&D since '95, Mark became Magic head designer in '03. His hobbies: spending time with family, writing about Magic in all mediums, and creating short bios.

Bienvenidos a la Semana del Mundial. Estos días, estamos celebrando la 21.ª edición del Campeonato Mundial de Magic: The Gathering en Niza, Francia (podéis verlo en directo aquí). Al principio, se me ocurrió que sería divertido hacer un recorrido con vosotros por todos los Mundiales, ya que tuve el placer de asistir a todos excepto uno, pero después me di cuenta de que ya lo había hecho en 2009. Luego le di más vueltas al asunto y vi que también había escrito un artículo sobre el Mundial de 1994 y otro acerca de la edición del 95. Es más, incluso redacté un artículo repleto de preguntas sobre los Mundiales. Así pues, decidí que hoy sería divertido centrarme en un aspecto distinto.

Durante años, asistí a todos los Pro Tour. Mi tarea en aquella época era supervisar la zona de partidas retransmitidas, escogiendo los enfrentamientos y ejerciendo de juez. Los domingos, en cambio, trabajaba como productor de vídeo y me encargaba de supervisar el apartado visual de las finales. Mi tarea era elegir a los comentaristas y colaborar con el director para decidir qué partidas mostraríamos y cuándo lo haríamos. Hoy empezaré por hablar sobre el Mundial donde trabajé por primera vez como productor de vídeo: la edición de 1996. Después, os contaré historias sobre los tres años siguientes. Espero que esto os aporte una nueva perspectiva sobre los Campeonatos Mundiales de Magic: The Gathering.

Mundial de 1996: la repetición instantánea

El Campeonato Mundial de 1996 fue inigualable porque se celebró en las oficinas corporativas de Wizards of the Coast, en Renton, Washington. Y no me refiero a que lo organizásemos cerca o en algún hotel de la misma calle: el torneo tuvo lugar en nuestro edificio, literalmente. Toda la empresa dejó lo que tenía entre manos y, durante una semana, nos centramos en la competición.

Aquella fue la primera vez que un Mundial formaba parte de un Pro Tour y yo aún ejercía de comentarista. Efectivamente: en nuestros inicios, yo narraba las partidas jugada a jugada e invitaba a diversos jugadores profesionales para que colaborasen como comentaristas expertos en la materia. El primer Pro Tour fue un caos (dediqué un podcast a este tema, por si queréis descubrir los detalles escabrosos). El segundo Pro Tour, en Los Ángeles, fue el primero en el que comenté junto a un jugador profesional. En aquella ocasión, colaboré con Mark Justice y el equipo técnico solo encontró una sala insonorizada a bordo del Queen Mary: una cabina telefónica. Era una cabina bastante grande, pero Justice y yo pasamos doce horas en ella, porque el top 8 se alargó; de hecho, estuvimos a puntito de encargar una pizza en directo (es que nos rugían las tripas). Shawn Regnier, conocido como Hammer (Martillo), derrotó a su compatriota estadounidense Tom Guevin. Más adelante, Hammer hizo de comentarista conmigo en el siguiente Pro Tour, en Columbus, donde el debutante sueco Olle Råde venció al estadounidense Sean Fleischman.

El siguiente Pro Tour culminó en el Campeonato Mundial de 1996, en mi querida Renton, Washington. En aquella competición, invité a Mark Chalice como comentarista experto en la materia. Puede que Chalice no sea uno de los jugadores profesionales más conocidos, porque solo llegó una vez al top 8, aunque entró en muchos top 16. Mark era famoso porque empezaba arrasando en las rondas en estilo suizo, pero luego perdía justo antes de alcanzar el top 8; de hecho, en el Mundial de 1996 consiguió el 11.º puesto. Chalice también fue uno de los dieciséis participantes del primer Duelist Invitational, en Hong Kong.

Yo tenía tres motivos para invitarlo a que comentase conmigo. En primer lugar, era un jugador muy bueno y yo estaba seguro de que tendría muchas cosas interesantes que decir. Por otro lado, nos habíamos hecho amigos durante mi etapa en Los Ángeles y nos llevábamos bien. Por último, Chalice también era amigo de Mark Justice, uno de los finalistas, y yo sabía que estaría al tanto de muchos de los preparativos que había hecho Justice de cara al torneo.

Por si no lo sabíais, Mark Justice fue la primera estrella de verdad que tuvo la escena profesional de Magic. En 1995, había quedado 2.º en la Región Suroeste estadounidense (en aquella época, cada región tenía su propio torneo y los mejor clasificados recibían invitaciones al campeonato nacional de EE. UU.). Más tarde, Justice venció a Henry Stern y se convirtió en el campeón nacional de EE. UU. Entonces, en el Mundial, Justice quedó 3.º y también formó parte del equipo nacional ganador (el conjunto estadounidense de Justice, Stern, Mike Long y Peter Lieher triunfó en el primer Campeonato Mundial por Equipos, como os expliqué en el primero de los artículos a los que os he remitido antes).

Mark Justice (a la derecha) contra Blumke (izquierda) en el Campeonato Mundial de 1995

Después, Justice entró en el top 8 del primer Pro Tour. Por aquel entonces, si hubieseis cogido a un grupo de jugadores de Magic al azar y les hubieseis preguntado quién era el mejor del mundo, la mayoría de ellos habría nombrado a Mark Justice. El Mundial de 1996 reforzó aquella opinión, porque Mark llegó a la final. Su oponente era el australiano Tom Chanpheng. Aquel Mundial fue el primer Pro Tour en el que participó Chanpheng, así que nadie lo conocía aún. Cuando llegamos a la final, todo el mundo suponía que Justice, el "mejor jugador del mundo", estaba a punto de convertirse en el campeón mundial de Magic.

En aquella ocasión, el torneo se disputó en el vestíbulo de la planta baja. Chalice y yo comentábamos desde una sala del primer piso y veíamos las partidas gracias a las mismas cámaras que las retransmitían para el público, que estaba en otra sala. Ojalá pudiese decir que Chalice y yo lo hicimos de maravilla, pero no fue el caso. Aunque yo sabía bastante acerca de los Pro Tour, no se me daba bien resumir al momento todo lo que sucedía. Como veréis en mis historias sobre el año siguiente, mi reinado comentando jugadas duró poco.

El mayor fallo que cometimos tuvo lugar durante la segunda partida. Aunque Justice era claramente el jugador más conocido, Chanpheng contaba con un mazo favorable. Justice utilizaba un mazo Necrodeck mononegro, que usaba como eje una carta de Era Glacial: la Necropotencia. Por su parte, Chanpheng jugaba con un White Weenie diseñado para derrotar al Necrodeck.

Aunque Chanpheng tenía una carta muerta por un error en la lista de mazo, contaba con ventaja y venció a Justice en la primera partida. Entonces, en medio de la segunda, Chalice aseguró que los jueces se habían equivocado con algo. Estaba tan seguro que nos convenció para que detuviésemos la partida y viésemos la grabación. En la historia de los Pro Tour, rara vez se ha parado un enfrentamiento para rebobinar el vídeo y comprobarlo; es más, puede que esta fuese la única ocasión. Pero bueno, después de media hora con los jueces repasando la grabación, resultó que Chalice… se había equivocado. Al final, recibimos muchas miradas severas y todos se marcharon a reanudar la final.

Para los menos versados en la historia del Mundial de 1996, la jugada clave fue que Justice lanzó dos Consulta demoníaca que se le torcieron. Justice no pudo reponerse y al final perdió contra Chanpheng. El australiano recibió un trofeo con una carta exclusiva engastada en él. Que sí, en serio: la habíamos imprimido solo en una lámina y luego mostramos un vídeo en el que salíamos destruyendo todas las demás copias.

Entretanto, en la competición por equipos, los aspirantes de la República Checa estuvieron a punto de dar la campanada, pero el equipo estadounidense logró vencer por segundo año consecutivo.

El evento transcurrió bien, aunque la cobertura en vídeo no fuese precisamente óptima: solo se hizo para la gente que estuviese en el edificio, porque no teníamos forma de divulgarla y aún faltaban casi dos décadas para que se popularizasen las retransmisiones online.

Mundial de 1997: comienza el espectáculo

Por tercer año consecutivo, el Campeonato Mundial tuvo lugar en Seattle, pero en aquella ocasión se hizo para dar a conocer nuestra nueva cadena de tiendas de juego. El Mundial de 1997 se celebró en el establecimiento insignia de Wizards of the Coast en el distrito universitario de Seattle (el centro educativo en cuestión es la Universidad de Washington, conocida entre los lugareños como la UDub).

En aquellos tiempos, estábamos tratando de dar más notoriedad a los Pro Tour, así que Wizards llegó a un acuerdo con ESPN2 para empezar a producir programas sobre Magic. Cada uno duraba media hora y se centraba en un Pro Tour diferente. El primer programa fue el del Campeonato Mundial de 1997. Aquello significaba que mi labor como productor de vídeo se había expandido. Para empezar, antes de que comenzase la competición, tuve que elaborar una lista de jugadores profesionales de renombre para realizar entrevistas previas. Nuestra meta era que algunos de los jugadores que podrían llegar al top 8 saliesen ante las cámaras al principio del torneo. Obviamente, como no sabíamos quiénes iban a clasificarse, tuve que hacer muchas suposiciones fundamentadas.

Uno de los jugadores que escogí para entrevistar fue Jakub Slemr, un joven checo. En el Mundial anterior, había hecho un buen papel en la competición por equipos, pero aún no había logrado quedar entre los mejores en la modalidad individual. Hubo quien me preguntó por qué lo había incluido en la lista de entrevistados y solo pude responder que tenía la corazonada de que iba a hacerlo bien. Y así fue. Al final, Jakub se convirtió en el campeón mundial de 1997 y contábamos con una entrevista previa al torneo.

Jakub Slemr, campeón mundial de 1997

Para los fans de las anécdotas curiosas de los Pro Tour, os revelaré que el presentador del Mundial de 1997 fue ni más ni menos que Jeff Probst, el presentador de la versión estadounidense de Supervivientes. La final se grabó en el sótano del Centro de Torneos de Wizards of the Coast, que en realidad no era lo bastante espacioso. Allí, la grúa (la cámara con palanca para grabar las mesas desde arriba) tenía muy poco espacio para maniobrar, y como el local no estaba bien ventilado, hacía mucho calor debido a los numerosos focos.

Durante el año que había pasado desde el Mundial anterior, quedó claro que el trabajo de comentarista no era lo mío, así que hice pruebas con varios presentadores y el Mundial de 1997 contó con un dúo curioso. La narración de las jugadas siguió haciéndola un diseñador de Magic, solo que no fui yo: en aquel torneo, el encargado fue Mike Elliott, el hombre que está de número 2 en la lista de diseñadores que han liderado más colecciones de Magic. El comentarista experto en materia fue Jeff Donais, quien más tarde trabajó en Wizards e incluso organizó los Pro Tour durante varios años. En aquella época, Donais era jugador (además de organizador de torneos) y también compitió en el Mundial de 1997. De hecho, estuvimos a punto de quedarnos sin su apoyo porque tuvo posibilidades de entrar en el top 8. Jeff concluyó invicto las dos primeras jornadas y en la tercera le bastaba con quedar 2–4–1 para asegurar la clasificación, pero tuvo mala suerte y solo logró un 1–5–1.

Otra de las anécdotas graciosas fue que el equipo estadounidense acabó engalanado allí mismo. Resulta que muchos equipos nacionales acudieron vestidos con uniformes que lucían de maravilla ante las cámaras, pero el conjunto estadounidense no lo hizo y no resultaba nada llamativo. Recordad que se trataba del tercer año de la competición por equipos en el Mundial y que los EE. UU. habían ganado el título en las dos ocasiones anteriores, así que mandamos a gente a recorrer toda Seattle en busca de camisetas con la bandera estadounidense, hasta que al final dimos con ellas. Sin embargo, el equipo local tuvo un pinchazo y ni siquiera estuvo cerca de llegar a la final. Al final, la escuadra canadiense se llevó el título tras derrotar al conjunto sueco. El equipo canadiense contaba con el hermano de Jeff Donais, Mike, que más adelante entró a trabajar en I+D.

Jakub Slemr se impuso al alemán Janusch Kuhn en la final individual y el canadiense Paul McCabe quedó 3.º, por lo que se convirtió en el segundo Jugador Profesional del Año. Nuestra cobertura en 1997 fue bastante mejor que la de 1996, sobre todo gracias a los recursos adicionales que nos aportó la colaboración con ESPN2. Además, Jeff Donais mostró sus cualidades de comentarista, pero no pude contar con él más tarde, desde que entró en Wizards y empezó a trabajar como organizador de torneos para los Pro Tour.

Mundial de 1998: dos ceremonias

El Campeonato Mundial de 1998 también se celebró en Seattle, pero en vez de volver al Centro de Torneos de Wizards of the Coast, nos fuimos a unas pocas calles de distancia, cerca de la Universidad de Washington. Los Estados Unidos habían dominado aquella temporada con sus triunfos en todos los Pro Tour del año. La gran pregunta era si podrían poner la guinda llevándose el evento final: el Campeonato Mundial de Magic de 1998.

Aquel año, como en el anterior, el Mundial se retransmitió en ESPN2. Por lo tanto, mi cargo como productor de vídeo de los Pro Tour volvió a darme mucho que hacer. Una de mis responsabilidades fue seleccionar a los comentaristas para el top 8. Después de mucho ensayo y error, encontré a un dúo que me parecía perfecto: Brian Weissman para narrar las jugadas y Chris Pikula para aportar su chispa a los comentarios. Brian Weissman pasó a la historia del juego por haber creado "The Deck" (El Mazo), el primer mazo de Magic que cobró fama y se difundió entre el público. Durante mi etapa en Los Ángeles antes de entrar en Wizards, una vez viajé a San Francisco para ir a un torneo y llevé conmigo varios Moat para intercambiarlos. Aquel encantamiento se usaba en El Mazo, que aún estaba empezando a hacerse famoso, comenzando por la localidad natal de Weissman. Brian y yo nos hicimos amigos y siempre me fascinó su forma de ver el juego.

Una imagen de la cobertura de ESPN2 en aquella época

A Chris Pikula lo conocí en los Pro Tour. Además de ser un jugador excelente, Chris tenía un gran talento para contar historias y podía convertir cualquier situación en una comedia para recordar. En efecto, es un chico muy gracioso y agradable. Durante mi búsqueda de comentaristas, me acordé de Weissman y Pikula, así que les hice pruebas por separado y los dos lo bordaron. Luego, cuando los junté, alcanzaron la perfección. Durante buena parte de nuestra etapa en ESPN2, este dúo fue el más emblemático.

Esta historia tiene otra vuelta de tuerca. El Mundial de 1998 se celebró entre el miércoles 12 de agosto y el domingo 16 en Seattle, Washington. Pues bien, resulta que el sábado 15 era la boda de Alysse, mi única hermana. Ah, y se celebraba en Cleveland, Ohio: básicamente, en la otra punta del país. Mi familia siempre ha estado muy unida, así que no iba a perderme la boda de mi hermana por nada del mundo. Pero claro, también tenía que asegurarme de que la cobertura fuese adecuada para el programa de ESPN2. Os explicaré cómo resolví ambas cosas.

Primero, estuve en el Mundial el miércoles y el jueves. Luego, mi mujer Lora y yo cogimos el avión el viernes por la mañana y llegamos a Cleveland justo a tiempo para el ensayo de la noche. El sábado, hicimos todos los preparativos, asistimos a la boda (donde hice de acomodador) y después nos quedamos a la fiesta. Por último, Lora y yo nos marchamos en el primer avión del domingo por la mañana y logramos volver a Seattle a las 10:00, gracias a la diferencia horaria. Y así es como logré regresar a la sala de comentaristas durante los cuartos de final.

Para que todo esto saliese bien, hice muchos preparativos. Weissman y Pikula iban a ser los comentaristas, pero había escogido a gente de reserva por si alguno de ellos lograba entrar en el top 8. Y bien que hice, porque el viernes, poco después de llegar a Cleveland, me enteré de que Pikula se había clasificado. Mi primer refuerzo era un señor que tal vez conozcáis: Randy Buehler, con quien había hecho amistad en los Pro Tour. Más adelante, lo recomendé para un puesto en I+D y Randy prosperó, hasta que llegó a convertirse en mi jefe. Al igual que Weissman, me gustaba la perspectiva de Randy sobre el juego y creía que podía ser un buen comentarista.

Poco después de regresar a la sala de comentaristas, vi la derrota de Pikula en cuartos de final. Entonces, se me ocurrió una idea peculiar. El programa de ESPN2 solo duraba media hora y, salvo que las partidas fuesen a toda velocidad (como pasó en el Mundial de 1999, ya veréis), solo tendríamos tiempo para mostrar la final. Por tanto, aquello nos daba la oportunidad de recuperar a Chris Pikula. Buehler había hecho una gran labor (y luego tuvo muchas más ocasiones de repetir, claro), pero yo estaba convencido de que Weissman y Pikula formaban el mejor dúo, así que pregunté a Chris si podía comentar las semifinales y la final. Pikula aceptó y aquella fue la primera vez en un Pro Tour (y creo que la única) que alguien hizo de comentarista en un top 8 en el que había participado. Chris lo bordó y la cobertura en ESPN2 salió a pedir de boca.

Por cierto, Brian Selden derrotó a Ben Rubin en la final y se convirtió en el campeón mundial de Magic de 1998. Ambos jugadores son estadounidenses, así que aquella fue la única temporada de los Pro Tour en la que los EE. UU. dominaron de principio a fin. Además, el conjunto local derrotó al francés en la final por equipos.

Mundial de 1999: partidas relámpago

El Campeonato Mundial de Magic de 1999 se celebró en Yokohama, Japón. Para quienes no lo sepáis, esta localidad está cerca de Tokio y es una de las pocas ciudades que ha acogido un Campeonato Mundial en dos ocasiones (la segunda vez fue en 2005). El Mundial de 1999 es famoso por muchas cosas, pero puede que la más conocida sea que se trató del primer Pro Tour que ganó Kai Budde.

Por si no estáis muy versados en la historia de los Pro Tour, Kai Budde es un jugador profesional alemán que ostenta el récord de triunfos en esta competición, con siete títulos en su haber. Además, Kai es uno de los dos jugadores que han ganado un Campeonato Mundial, un Campeonato Mundial por Equipos, un Pro Tour y un Magic Invitational (el otro jugador que ha logrado esta hazaña es Jon Finkel). Kai Budde forma parte del Salón de la Fama del Pro Tour de Magic y su candidatura se aprobó casi por unanimidad. Pero claro, durante el Mundial de 1999, Kai aún no era famoso, aunque tampoco era un desconocido. Aquel año, había ganado tres Grand Prix europeos consecutivos, junto con un 2.º puesto. Aun así, era un recién llegado a la escena de los Pro Tour.

Kai Budde

El Mundial aún se retransmitía en ESPN2, así que reuní a mi equipo de comentaristas y me los llevé a Japón. Weissman y Pikula no competían en aquel Mundial, así que no teníamos por qué anticiparnos a una posible sustitución de última hora. Sin embargo, Pikula tenía que trabajar, así que cogió un avión de madrugada y el pobre llegó agotado.

La última jornada fue una buena muestra de cómo se había desarrollado la temporada. Los Estados Unidos siguieron haciendo un buen papel, pero un nuevo país estaba irrumpiendo en la escena internacional: Alemania. La competición individual contó con un representante de esos dos países y la final por equipos también la disputaron los conjuntos de ambos.

Primero se jugó la final por equipos. El conjunto estadounidense lo formaban el campeón nacional Kyle Rose (que era el capitán), John Hunka, Zvi Mowshowitz y Charles Kornblith. La escuadra alemana estaba liderada por el campeón nacional Marco Blume y la completaban Rosario Maij, David Brucker y Patrick Mello. Ambos equipos contaban con muchos jugadores profesionales de primera. El más conocido de los estadounidenses era Zvi Mowshowitz, que a la postre entraría en el Salón de la Fama, mientras que Patrick Mello probablemente fuese el más destacado del equipo alemán. Marco Blume se hizo famoso más adelante, cuando se unió a Kai Budde y Dirk Baberowski para formar el equipo Phoenix Foundation, que triunfó en dos Pro Tour por equipos. Aquello convirtió a Blume en uno de los pocos jugadores profesionales que ganaron dos o más Pro Tour.

A primera vista, los alemanes parecían superiores, pero los estadounidenses solo habían dejado escapar un Mundial por equipos (el de 1997) desde que habían formado aquel conjunto. Al final, los estadounidenses lograron la victoria. Para desgracia de Marco Blume, la jugada más memorable de la final fue cuando lanzó su Dragón codicioso sin que hubiese artefactos en el campo de batalla, lo cual le obligó a sacrificarlo. En su defensa, diré que el mazo siempre tenía artefactos en juego para cuando llegaba el momento de lanzar un Dragón codicioso; bueno, casi siempre. Salvo por esa jugada desafortunada, el equipo alemán jugó bien, pero no tanto como el estadounidense.

Detrás del telón, habíamos decidido grabar un programa para la competición por equipos y otro de la modalidad individual. La final individual la disputaron el estadounidense Mark LePine y el alemán Kai Budde. Aquello nos preocupó un poco, porque ninguno era especialmente conocido. LePine había quedado bien en otros Pro Tour, pero aquella era la primera vez que Kai Budde entraba en el top 8. Yo ya había visto jugar a Budde en el Grand Prix de Barcelona (el Invitational se había celebrado allí) y, como conocía su récord en esas competiciones, les aseguré a todos que Kai era más que digno de llevarse el título de campeón mundial.

Ambos jugadores utilizaban mazos monorrojos. El de LePine se centraba más en la destrucción de tierras, mientras que el de Kai utilizaba artefactos (como el mazo de Marco Blume en la competición por equipos). Los dos mazos eran increíblemente rápidos. La primera partida duró menos de cuatro minutos. La segunda, menos de tres, y Budde ganó ambas. Antes de la tercera partida, subí al escenario y dije: "Chicos, podéis tomaros vuestro tiempo. No hace falta que os apuréis".

Se lo comenté porque teníamos que cubrir media hora de programa y las dos primeras partidas apenas habían llevado siete minutos. Entonces, Budde ganó la última partida en cinco minutos, así que la final duró un total de doce minutos. Aunque mostrásemos absolutamente todo, incluyendo la charla previa a las partidas, la final no nos daba para cubrir toda la duración del programa. Para solucionarlo, añadimos secuencias de las semifinales y completamos la media hora.

Los Estados Unidos y Alemania se repartieron los dos eventos principales, pero estaba claro que los germanos habían dado la campanada. Durante los años siguientes, Alemania (y Kai Budde, en concreto) dominó el juego como nunca habíamos visto antes.

La vuelta al Mundial

Se nos acaba el tiempo, así que las próximas historias de los Mundiales tendrán que esperar hasta futuras semanas temáticas. Espero que hayáis disfrutado con las anécdotas de hoy y que me enviéis vuestros comentarios. Podéis escribirme por correo electrónico o en cualquiera de mis perfiles en redes sociales (Twitter, Tumblr, Google+ e Instagram).

Volved la semana que viene, en la que revisaré mi correo.

Hasta entonces, espero que vuestras partidas de Magic sean igual de memorables.


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