Gracias, amigos míos

Posted in Making Magic on 20 de Marzo de 2017

By Mark Rosewater

Working in R&D since '95, Mark became Magic head designer in '03. His hobbies: spending time with family, writing about Magic in all mediums, and creating short bios.

Hace dos veranos escribí una serie de cinco artículos en los que revisé las filosofías del blanco, el azul, el negro, el rojo y el verde. El sistema de colores es fundamental para Magic, porque es la columna vertebral tanto de las mecánicas como de la ambientación.

En el pasado mes de noviembre escribí otro artículo en el que hablé sobre las cinco combinaciones de colores enemigos. Todos los colores tienen dos enemigos y dos aliados, así que en ese texto expliqué por qué se llevan mal con sus enemigos y qué puntos en común tienen esos conflictos. Hoy me gustaría centrarme en las otras cinco combinaciones, las de los colores aliados. Mi intención es explicar por qué se llevan bien, pero también diré en qué aspectos no están de acuerdo.

Antes de nada, repasemos brevemente la filosofía de cada color (todas ellas extraídas de los artículos que he mencionado antes):

Blanco

El blanco quiere la paz.

Cuando el blanco mira alrededor, ve un mundo que sufre. Hay muchas personas que luchan para sobrevivir día a día, aunque el mundo tenga los recursos necesarios para que nadie deba pasar penurias. Hay suficiente para que todo el mundo tenga lo que necesita (pero no lo que quiere). El sufrimiento es consecuencia de los individuos que no dan prioridad al bien colectivo.

El blanco quiere crear un mundo donde no exista el sufrimiento innecesario y la vida sea lo mejor posible para cada individuo. La clave para conseguirlo es enseñar a las personas la importancia de obrar en beneficio del grupo, incluso si esos actos tal vez no las beneficien a ellas.

El problema de este plan es que solo puede salir adelante si todo el mundo persigue el mismo objetivo. En cuanto algunos individuos den prioridad a otras cosas, como sus propios deseos, el plan se derrumbará. Esto significa que el blanco debe esforzarse muchísimo para conseguir que la comunidad entienda el poder que tiene en sus manos y para lograr que lo utilice con lo que de verdad importa.

El blanco quiere que toda la gente posible comprenda sus valores y los comparta. Sin embargo, también sabe que, para cumplir su meta final, algunos individuos necesitarán que los guíen por esa senda, en lugar de dejar que la recorran por sí mismos.

Azul

El azul quiere la perfección.

Este color considera que todos y cada uno de nosotros venimos al mundo como un diamante en bruto y tenemos el potencial para convertirnos en lo que queramos. El sentido de la vida es descubrir qué podemos lograr mediante la educación, la experiencia y las herramientas adecuadas. Es importante señalar que no se trata de un propósito con un final, sino que continúa durante toda la vida. Siempre habrá cosas que podamos hacer para mejorar, cambiar o adaptarnos. El camino de la vida es un descubrimiento constante en el que tratamos de crecer como individuos.

Para que las personas puedan hacer esto, debe haber una sociedad que acepte y fomente dicho comportamiento. Las oportunidades educativas son fundamentales. Los lugares donde experimentar cosas mediante ensayo y error son imprescindibles. La disponibilidad de herramientas de primera calidad debe ser un derecho de todo ciudadano.

Por otro lado, este estilo de vida requiere una actitud adecuada. Hay que mostrarse abierto a las posibilidades, pero sin apresurarse demasiado por ponerse en acción. El azul afirma que existen muchas fuerzas, incluso interiores, que pueden llevar a la gente por mal camino. El tiempo es un recurso valioso porque solo con él se pueden lograr las cosas necesarias para progresar. Esto significa que las personas deben ser cautas y reflexivas cuando tomen decisiones. Es mejor valorar cuidadosamente las opciones de uno y elegir la correcta, en vez de tomar una decisión apresurada.

El azul es metódico y preciso, porque cuando uno se plantea convertirse en el mejor individuo que pueda llegar a ser, no puede permitirse el lujo de cometer errores. Bueno, a menos que se cometan en un entorno controlado.

El azul desea perfeccionarse a sí mismo y también quiere perfeccionar el mundo en el que vive. Parte del motivo es que este color quiere garantizar el acceso a los recursos que necesita, pero también porque considera que un factor necesario para desarrollar el potencial de uno implica vivir en un mundo que está desarrollando su propio potencial. Por tanto, el azul es el color más interesado en el progreso tecnológico y el que más interés siente por utilizar las versiones más actuales y óptimas de las herramientas a su alcance.

Negro

El negro quiere el poder.

El negro considera que los demás colores ven el mundo como les gustaría que fuese. Por tanto, él es el único realista, el único que ve el mundo como realmente es. Cada persona es libre de tener lo que le plazca, siempre y cuando disponga del poder necesario para conseguir y conservar las cosas. Esto hace que el poder sea el recurso más importante, ya que es lo único que puede garantizar nuestra capacidad para controlar nuestra vida y, por tanto, nuestra felicidad.

La gente debe entender que el negro no ha hecho que el mundo sea codicioso: el mundo ya era así y el negro solo ha aprendido a prosperar en él. Este color tiene dos grandes bazas a su favor. La primera, que entiende y acepta el sistema mejor que ningún otro. Y la segunda, que no se pone restricciones a sí mismo que puedan obstaculizar su camino hacia el éxito.

La filosofía del negro es muy simple: nadie vela mejor que uno mismo por los intereses propios. Por tanto, si todo el mundo se preocupa por sus intereses, el resultado es un sistema en el que siempre hay alguien que cuida de cada persona. Por otro lado, el sistema del negro permite que cualquier persona tenga la oportunidad de prosperar. ¿Serán todas capaces de hacerlo? Por supuesto que no; y de nuevo, esto no es culpa del negro. Simplemente, las cosas funcionan así.

Los débiles fracasarán. Eso es lo que les convierte en débiles. Hacer algo para ayudarles es tanto una forma de posponer lo inevitable como un riesgo a que nos arrastren hacia el fracaso. Para el negro, no es una cuestión personal: este color tan solo hace lo que necesita para triunfar. Si los demás no pueden hacer lo mismo, bueno, pues tendrán lo que se merecen. Los otros colores consideran que esto es una señal de que el negro es despiadado, pero él sabe que solo está siendo pragmático.

Siempre habrá gente que sufra. De nuevo, esto no es culpa del negro. Es una realidad inevitable de la vida. Simplemente, el negro es el único color que reconoce la verdad y actúa en consecuencia.

Rojo

El rojo quiere la libertad.

Todo el mundo parece estar dándole vueltas al sentido de la vida. El rojo no lo hace, porque él ya conoce la respuesta: el corazón te dicta lo que debes hacer; tan solo hay que escucharlo y actuar en consecuencia. No es ningún misterio, porque todos recibimos un bombardeo constante de sensaciones que nos guían por el camino correcto. El problema es que los demás colores ignoran este mensaje.

La vida es una aventura y cada persona tiene que experimentar la suya. La clave es prestar atención a tus emociones y dejar que te guíen. Si estás feliz, ríe. Si estás triste, llora. Si estás enfadado, pégale a algo. Si tienes miedo, huye. Escucha a tu voz interior y tendrás la ocasión de descubrir todas las cosas que la vida puede ofrecer.

Hay demasiada gente que se pasa la vida cuestionando las decisiones que ha tomado. El rojo, no. El rojo vive en el presente, es espontáneo y se lanza a todas las aventuras que se le presenten. Este color sabe que, en su lecho de muerte, podrá volver la vista atrás y recordar una vida plena y sin remordimientos. Eso es todo lo que el rojo quiere: la posibilidad de vivir haciendo lo que le plazca.

Eso no significa que el rojo viva por su cuenta, sino todo lo contrario. Relacionarse con los demás forma parte de la vida. El rojo sabe lo que son la pasión, la lealtad, la camaradería y el deseo. Cuando estrecha un vínculo con los demás, lo hace con afecto y determinación. Ya se trate de un amante o un amigo, el rojo es de los que siempre estarán ahí cuando les necesites. Bueno, salvo que la vida le lleve a otro lugar durante un tiempo... Pero cuando regrese, ahí estará.

Los desconocidos podrían pensar que el rojo es un poco caótico, pero eso se debe a que no entienden lo que alberga su corazón. No pueden sentir las emociones que guían al rojo. Vivir la vida al máximo requiere mucha dedicación y perseverancia, pero el rojo siempre está dispuesto.

Verde

El verde quiere la aceptación.

Los demás colores siempre piensan en cómo cambiarían el mundo para convertirlo en un lugar "mejor". El verde es el único que no quiere cambiarlo, porque está convencido de que el mundo ya es perfecto. El orden natural es un fenómeno digno de admiración y tiene las respuestas a todos los problemas de la vida. La clave es aprender a tomarse las cosas con calma y aceptar lo que tenemos ante nosotros.

Cada individuo nace con todo el potencial que necesita. El secreto para ser feliz consiste en reconocer el papel para el que nacimos y aceptarlo; en otras palabras, hacer lo que estamos destinados a hacer. El mundo es un sistema complejo y todos nosotros cumplimos una función. Además, no tenemos que ir en busca de ella, puesto que se encuentra en nuestros genes y siempre nos acompaña. Solo tenemos que mirar en nuestro interior.

También debemos entender cómo encajamos en el entorno. La naturaleza tiene una estructura hermosa. La vida consiste, en parte, en comprender cuál es nuestro papel y cómo nos une a la red de la vida. No estamos solos, sino que formamos parte de un sistema complejo y repleto de interdependencias.

El problema es que ocurren tantas cosas a nuestro alrededor que resulta fácil perder la noción de lo que ya estaba ahí. Mucha gente se distrae tanto con los detalles de su vida que no se molesta en dar un paso atrás y observar el conjunto de las cosas. El verde está convencido de que el resto de los colores no dedican tiempo a apreciar la naturaleza del mundo.

Cosas en común

En el dorso de todas las cartas de Magic (bueno, de casi todas; lo digo por vosotras, cartas de dos caras) hay un círculo formado con los símbolos de maná que se conoce como la rueda de colores.

Cada color está aliado con los dos colores adyacentes a él y enemistado con los dos que tiene enfrente. En "¡Pelea de colores!" hablé sobre los cinco conflictos que existen entre ellos, así que el artículo de hoy está dedicado a las alianzas.

La importancia de la moderación (blanco y azul)

Para comprender las alianzas entre dos colores, primero hay que volver la vista hacia su enemigo en común. En el caso del blanco y el azul, este sería el rojo, el color de la impulsividad, de seguir los instintos y escuchar al corazón. El rojo es impredecible y espontáneo. Este color piensa en las cosas a corto plazo y prefiere no preocuparse por el porvenir hasta que se convierta en el futuro inmediato.

Según el blanco y el azul, esa actitud es peligrosa. Para el blanco, que se centra en el bienestar de la sociedad en general, este tipo de comportamiento da lugar a acciones egoístas que socavan el acuerdo cívico de obrar por los intereses sociales. Para el azul, que se centra en convertirse en el mejor individuo que pueda llegar a ser, este tipo de comportamiento da lugar a decisiones insensatas que merman la capacidad de uno para desarrollar todo su potencial.

Por tanto, la alianza del blanco y el azul se basa en la moderación. Lo fundamental es tomarse el tiempo necesario para pensar las cosas detenidamente. Para el blanco, esto significa dar importancia a cuestiones como la planificación, la organización y la estrategia. Si quieres hacer lo mejor para la sociedad, tienes que pensar las cosas con mucha antelación y garantizar que utilizas con eficiencia tus herramientas para mantener el orden. Para el azul, esto significa dar importancia a cuestiones como el estudio, la evaluación y la predicción. Si quieres hallar el mejor camino hacia la optimización, necesitas obrar con lentitud y meticulosidad para analizar las cosas adecuadamente antes de tomar decisiones.

Cuando el blanco y el azul colaboran, se centran en trazar el plan con la mayor probabilidad de éxito a largo plazo. Estos colores determinan adónde quieren llegar y luego definen en orden inverso los pasos que deben dar para lograr su objetivo. Esto hace que el blanco y el azul sean lentos, reactivos y puntillosos, pero casi imparables si sus planes no encuentran oposición.

Para entender en qué aspectos no están de acuerdo estos colores, lo más sencillo es fijarse en sus demás aliados. El otro compañero del blanco es el verde, mientras que el del azul es el negro. Esto significa que el conflicto en el que tienen sus diferencias es el del libre albedrío contra el destino. El azul considera que las personas tienen voluntad y capacidad para controlar sus vidas, mientras que el blanco cree que las personas tienen un papel que deben desempeñar por el bien de la sociedad. El azul piensa que las decisiones del individuo deberían desarrollar su propio potencial, mientras que el blanco opina que deberían estar enfocadas hacia el bienestar del grupo.

La importancia de la posibilidad de elegir (azul y negro)

El enemigo en común del azul y el negro es el verde. Este color aboga por aceptar el mundo tal como es y comprender que todos los seres desempeñan una función en el conjunto del ecosistema. Según el verde, cada individuo nace con una naturaleza y un papel predeterminados. Nadie tiene poder de decisión sobre ello, sino que estas cosas se establecen al nacer.

Al azul y al negro no les agrada que las personas no tengan voz ni voto en su propia identidad y su propósito. Para el azul, que se centra en desarrollar todo su potencial, esa creencia impide que la gente decida quién quiere llegar a ser y se opone a la meta final del azul, que es alcanzar la perfección. Para el negro, que busca vías para expandir su influencia, esa creencia conduce a la gente por un camino muy restringido y juega en contra de la meta final del negro, que es incrementar su poder.

Por tanto, la alianza del azul y el negro se basa en la posibilidad de elegir. Lo fundamental es ofrecer a la gente la opción de dictar quiénes son o qué desean hacer. Para el azul, esto significa dar importancia a cuestiones como las decisiones complejas, la adaptabilidad y el cambio. Si quieres desarrollar todo tu potencial, necesitas tener acceso a una amplia variedad de opciones y la capacidad para cambiar de rumbo en plena trayectoria si las cosas no marchan bien. Para el negro, esto significa dar importancia a cuestiones como la ambición, las oportunidades y la crueldad. Si quieres conseguir acceso a las cosas que te proporcionan control, debes tener la capacidad para seguir tu propio camino sin importar los obstáculos que se pongan por delante.

Cuando el azul y el negro colaboran, se centran en trazar un plan que ofrezca un amplio abanico de posibilidades mientras mantienen ocultas sus intenciones. Estos colores prefieren ganar de tal manera que sus oponentes no sepan exactamente cómo han podido perder. Las claves para que ese plan funcione son estar dispuesto a hacer lo que haga falta con tal de ganar y tener capacidad de adaptación. Esto significa que el azul y el negro son difíciles de predecir, pero hace que algunos aspectos de sus planes se frustren con facilidad.

El otro aliado del azul es el blanco y el del negro es el rojo, por lo que el conflicto entre ellos es el de la libertad contra la seguridad. El negro considera que la gente tiene derecho a hacer lo que le plazca, por lo que no ve con buenos ojos cualquier medida (creada por otros) que limite la libertad y las oportunidades. El azul cree que el caos indiscriminado es una amenaza para el desarrollo personal, por lo que apoya las medidas colectivas que ayuden a mantener bajo control a los sujetos peligrosos. El negro piensa que el sufrimiento individual de los mansos es un precio aceptable para que los fuertes prosperen. El azul opina que una de las funciones de la sociedad es garantizar la seguridad general para que todo el mundo pueda profundizar en su interior sin tener que preocuparse por las amenazas del exterior.

La importancia del individualismo (negro y rojo)

El enemigo en común del negro y el rojo es el blanco. Este color aboga por dar prioridad a las necesidades del grupo. El blanco cree que las personas no deberían tomar decisiones fundamentadas en el interés propio, sino en el beneficio de la sociedad en general, incluso si esas decisiones les perjudican personalmente.

Al negro y al rojo no les agrada que las personas estén obligadas a actuar de maneras perniciosas para ellas mismas. Para el negro, que se centra en conseguir el poder a toda costa, este comportamiento es contraproducente para su meta final. Para el rojo, que desea dejarse llevar por sus impulsos, esa forma de actuar obliga a mirar hacia el exterior y no hacia el interior.

Por tanto, la alianza del negro y el rojo se basa en el individualismo. Lo fundamental es priorizar las decisiones personales. Para el negro, esto significa dar importancia a cuestiones como el mérito, la iniciativa y la autoestima. Si quieres incentivar como es debido a la gente, necesitas capacidad para recompensar a quienes hayan hecho mejor su trabajo. Para el rojo, esto significa dar importancia a cuestiones como la pasión, el entusiasmo y la motivación. Para que las personas puedan hacer lo que les dicta el corazón, es fundamental que tengan la libertad de prestar atención a sus impulsos.

Cuando el negro y el rojo colaboran, se centran en eliminar cualquier restricción. Estos colores son impulsivos, brutales y hacen lo que sea necesario para seguir el plan que han trazado. Son un equilibrio de amenazas y respuestas. Esto hace que el negro y el rojo resulten peligrosos, pero vulnerables ante amenazas más sutiles.

El otro aliado del negro es el azul y el del rojo es el verde, por lo que el conflicto entre ellos es el de la naturaleza contra el progreso. El negro considera que las personas tienen la capacidad de moldear su propio destino y forjarlo si aprovechan sin piedad las oportunidades que se les presenten. El rojo encuentra sus propósitos mirando en el interior. Por tanto, cree que las motivaciones de cada persona son innatas y no se adquieren por influencia externa. El negro piensa que cada individuo es capaz de convertirse en lo que elija. El rojo opina que las personas son el conjunto de sus impulsos y que por ello deben aprender a aceptar quiénes son.

La importancia de la intuición (rojo y verde)

El enemigo en común del rojo y el verde es el azul. Este color aboga por utilizar el intelecto para reunir información y desarrollar todo su potencial. Como el azul se concentra mucho en tomar las decisiones correctas, es lento, metódico y depende de su inteligencia para actuar adecuadamente. Esto hace que el azul prefiera ser frío y calculador, por lo que ignora cualquier proceso interno que podría llevarlo por el mal camino.

Al rojo y al verde no les agrada que las personas no escuchen a su corazón o sus instintos, ni que la forma correcta de vivir consista en censurar cualquier mensaje interno. Para el rojo, que se centra en escuchar a sus emociones, ese rechazo de los impulsos resulta insultante y contraproducente. Para el verde, que acepta su lado natural, la idea de abandonar los instintos es una afrenta y una contradicción directa de sus valores.

Por tanto, la alianza del rojo y el verde se basa en la intuición. Lo fundamental es respetar que todos los seres nacen con características que les ayudan a guiarse por la vida. Para el rojo, esto significa dar importancia a cuestiones como las emociones, la espontaneidad y los deseos. Si quieres vivir la vida al máximo, tienes que mirar en tu interior y hacer caso a tus impulsos. Para el verde, esto significa dar importancia a cuestiones como las corazonadas, el alineamiento y los vínculos. Si quieres madurar, debes aceptar los dones que te ha dado la naturaleza y utilizarlos para encontrar tu auténtica vocación.

Cuando el rojo y el verde colaboran, aprovechan la consonancia con sus impulsos y sus instintos para actuar con una velocidad sin parangón. Además, estos colores pueden recurrir a su lado salvaje para atacar con una ferocidad extrema. La desventaja de esta estrategia es que el rojo y el verde no cuentan con tácticas alternativas si su enfoque agresivo resulta anulado de alguna manera.

El otro aliado del rojo es el negro y el del verde es el blanco, por lo que el conflicto entre ellos es el del bien colectivo contra el bien individual. El verde cree en la conexión de la vida, en que todos los seres vivos forman parte de una red superior. Por tanto, este color otorga importancia a observar el conjunto de las cosas y respetar la función de todos los seres. El rojo piensa que cada persona tiene un camino propio y que el objetivo vital de todo individuo es centrarse en el papel que quiere desempeñar. Los demás tienen que valerse por su cuenta; la tarea del rojo es velar por sí mismo.

La importancia de la responsabilidad (verde y blanco)

El enemigo en común del verde y el blanco es el negro. Este color aboga por descubrir y explotar cualquier oportunidad para manipular su papel en el mundo. El negro se antepone a los demás y siempre toma las decisiones más beneficiosas para sus causas personales. Como consecuencia de esa mentalidad, el negro está dispuesto a aprovecharse del prójimo si eso le ayuda a conseguir el poder que ansía.

Al verde y al blanco no les agrada que las personas estén dispuestas a sacrificar a otros para cumplir sus propios objetivos. Para el verde, que cree en la red de la vida, esa disposición a sacrificar a los demás amenaza con perturbar el orden natural. Para el blanco, que defiende la protección del grupo, ese egoísmo despierta conductas peligrosas y destructivas en la gente.

Por tanto, la alianza del verde y el blanco se basa en la responsabilidad. Lo fundamental es reconocer que desempeñas una función en el conjunto de las cosas y pensar en las repercusiones de tus actos sobre las vidas de los demás. Para el verde, esto significa dar importancia a cuestiones como la interdependencia, la simbiosis y el destino. Cada ser tiene un cometido en el complejo ecosistema de la naturaleza; alterar la más mínima pieza puede tener consecuencias catastróficas. Para el blanco, esto significa dar importancia a cuestiones como la sociedad, la caridad y el bien común. El bienestar del grupo debe imponerse al bienestar individual; de lo contrario, los impulsos básicos conducirán a la ruina de la sociedad.

Cuando el verde y el blanco colaboran, se sirven del poder del grupo. Un grupo de personas trabajando juntas puede lograr resultados mucho mayores que la suma de sus partes. Los individuos pueden aunar esfuerzos para superar cualquier obstáculo. La desventaja de esta forma de actuar es que hace falta mucho tiempo para reunir a un grupo; en ocasiones, eso hace que los enemigos que actúan independientemente sean más rápidos que el verde y el blanco.

El otro aliado del verde es el rojo y el del blanco es el azul, por lo que el conflicto entre ellos es el de la mente contra el corazón. El verde considera que cada persona nace con una función asignada en la vida y con los atributos necesarios para cumplir su labor. Esto significa que la prosperidad radica en actuar siguiendo tus instintos. El blanco cree que el auténtico propósito de cada persona es contribuir al bienestar del grupo. Para conseguirlo, hay que superar los impulsos y utilizar el intelecto para pensar cuál es la mejor manera de contribuir.

La unión de los puntos

La clave para comprender las motivaciones de cada color está en observar la intersección de sus dos alianzas.

Blanco

El blanco defiende la responsabilidad y la moderación. Cada persona debe desempeñar un papel y para ello necesita respetar la estructura social, de modo que pueda hacer lo necesario para apoyar la causa general del grupo. La clave para lograr la paz es cumplir con las obligaciones mediante el autocontrol.

Azul

El azul defiende la moderación y la posibilidad de elegir. Para desarrollar todo tu potencial, tienes que ser muy escrupuloso a la hora de analizar todas tus opciones. Esto requiere entrega al proceso de evaluación minuciosa y apertura a la idea de que existen multitud de caminos hacia el futuro. La clave para lograr la perfección es aceptar la necesidad de ser metódico y adaptable.

Negro

El negro defiende la posibilidad de elegir y el individualismo. La prosperidad se basa en comprender que debes estar dispuesto a hacer lo que haga falta con tal de conseguir tus fines. El poder para dirigir tu vida solo está limitado por tu capacidad para ver hacia dónde debes encaminarte y tu disposición a hacer lo necesario para llegar allí. Las claves para lograr el poder son la flexibilidad y el egoísmo.

Rojo

El rojo defiende el individualismo y la intuición. Si quieres ser feliz, tienes que mirar en tu interior y escuchar lo que el cuerpo te dice que necesitas. Triunfar en la vida consiste en actuar para seguir tus impulsos. La clave para lograr la libertad está en confiar en ti mismo y en tus sentimientos.

Verde

El verde defiende la intuición y la responsabilidad. No hay necesidad de buscar respuestas, porque ya están ante uno mismo. Cada persona llega al mundo con unas capacidades y un papel que cumplir en la vida; solo hay que identificar cuáles son y aceptarlos. La clave para lograr la aceptación es admitir quién eres y hacer todo lo posible para desempeñar tu función dentro del ecosistema.

Alianzas cordiales

Y esas, en unas cuatro mil palabras, son las razones por las que los colores aliados se llevan bien. Como todos sabéis, adoro el sistema de colores, así que estoy especialmente deseoso de conocer vuestras opiniones sobre el tema y el artículo de hoy. Podéis escribirme por correo electrónico o contactar conmigo en cualquiera de mis perfiles en redes sociales (Twitter, Tumblr, Google+ e Instagram).

Volved la semana que viene, en la que aplicaré la Escala de tormenta a las mecánicas de los dos bloques ambientados en Innistrad.

Hasta entonces, espero que todos vosotros os llevéis tan bien como los colores aliados.


 
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