La Abominación asfixiante

Posted in My Favorite Flavor on 8 de Septiembre de 2015

By Cassie LaBelle

Cassie LaBelle is a freelance writer. When she's not at her keyboard dreaming up stories, you can find her playing with his cats, listening to records, or building yet another Magic deck.

La primera vez que me enfrenté al Señor del Abismo de Eric, me pareció que debía de ser la criatura más poderosa jamás creada. ¡Tenía 7 de fuerza! ¡Y 7 de resistencia! ¡También volaba! ¡Y encima arrollaba! Mi única esperanza era robar mi Dragón shivano, meterlo en el campo de batalla y reservar suficiente maná rojo para destruir al demonio con el hálito de fuego del dragón.

Entonces eché mano a la primera carta de la biblioteca, contuve la respiración y robé... un Draco del viento. Perdí aquella partida al turno siguiente, pero no pasó nada, porque ya sabía cuál iba a ser mi siguiente mazo.

Pocas semanas después, conseguí mi propia copia del Señor del Abismo. Lo estampé en mesa durante una partida de cuatro jugadores y empecé a reírme como un loco. Pronto descubrí lo triste que es recibir 7 puntos de daño de tu propio demonio todos los turnos y que tus colegas se burlen de ti por no tener criaturas que sacrificar.

"No te preocupes", me dijo Eric mientras yo recogía mi mazo y ojeaba las cartas, rojo como un tomate. "Acuérdate de que es el Señor del Abismo, no el Señor de pegarte en toda la cara. Tienes que darle un abismo que pueda gobernar, para que no se te rebele".

Entonces, Eric me pasó una copia del Criadero de thrulls y los ojos me hicieron chiribitas. Sabía que aquellas cartas habían salido en colecciones muy separadas en el tiempo, pero estaban hechas la una para la otra. "Quédatela", me dijo Eric, y así fue como nació mi primer combo.

La carta que voy a revelar hoy es el primo alienígena y muy muy lejano del Señor del Abismo. No es tan grande como el demonio más temible de Alpha, pero es mucho más eficiente. Ah, y su cláusula de sacrificar nos beneficia, en vez de perjudicarnos.

¿Os pica la curiosidad? Pues aquí lo tenéis:

¿A que está muy chulo? Analicemos en detalle a la Abominación asfixiante para ver qué nos ofrece.

Mi primera reacción fue alegrarme de haber nacido humano en vez de Eldrazi. Estos monstruos son conocidos por su deseo de consumir toda la vida y el maná que encuentren a su paso, pero esta es la primera vez que los vemos devorando a sus congéneres. ¿Eso es lo que pasa cuando sacrificamos una ficha de Engendro o de Vástago Eldrazi para generar maná incoloro? ¿O a lo mejor es que los Eldrazi se ven obligados a consumir sus propias energías a medida que la batalla por Zendikar se intensifica?

Fijaos en otro detalle de los dos Eldrazi que nos muestra la Abominación asfixiante, tanto el devorador como el devorado: parece que los dos pertenecen al linaje de la progenie de Ulamog, porque ambos tienen esa especie de máscara ósea y el amasijo de tentáculos. Es decir, que ni siquiera es un acto de violencia entre linajes. Es muy posible que el engendro eldrazi que está muriendo en esta carta sea una cría de la Abominación asfixiante, y no un molesto niñato eldrazi del barrio de al lado.

¿Y qué me decís del coste de maná? Antes, los Eldrazi nacidos en Zendikar podían tener afinidad con un color, pero la Abominación asfixiante requiere maná negro para lanzarla y en realidad no es una carta negra. ¿Puede que sean las consecuencias de tener un vínculo más profundo con la tierra y una presencia más establecida en Zendikar?

Desde la perspectiva mecánica, la Abominación asfixiante es una carta de Magic muy eficaz. Una 4/3 voladora por 2BB no se jugaría en Estándar si no tuviese más habilidades, aunque seguiría siendo una bomba en Limitado incluso si no contase con más texto.

Pero vaya si no es el caso, gente. Su otro efecto está muy muy fresco.

La Abominación asfixiante nos permite robar una carta siempre que sacrifiquemos una criatura. Eso se aplica tanto a la criatura que nos pide la Abominación cada turno como a cualquier otra que sacrifiquemos por motivos diferentes.

Si queremos, podemos meter a la Abominación asfixiante en un mazo con un puñado de cartas con la mecánica de aprovechar y dos o tres copias del Mandato de Erebos. La baraja no será muy coherente con la ambientación, pero no tardará nada en conseguir que el adversario se quede sin criaturas en juego, mientras que nosotros tendremos la mano cargada de cartas.

Sin embargo, me gustaría construir algo más evocador. Por suerte, una de las cartas que mejor funcionan con la Abominación asfixiante aparece en la propia ilustración:

La Abominación asfixiante se zampa a estos bichos tan gustosamente como el Señor del Abismo devoraba thrulls. No sé cuántas cartas interesantes de La batalla por Zendikar pondrán fichas de Vástago Eldrazi para alimentar a la Abominación, pero conozco unos cuantos hechizos que generan fichas de Engendro Eldrazi. Por ejemplo, ¿os acordabais de que hay una versión eldrazi del Criadero de thrulls? ¿Y de que encima es muy buena?

Pues sí, cuando la Abominación asfixiante quiera un suministro constante de carne fresca, seguramente se vaya a pasar un buen rato en la Zona del despertar. Las fichas de Engendro o de Vástago Eldrazi son perfectas para un mazo así, porque pueden servir para alimentar a la Abominación o sacrificarse para producir maná. Hagamos lo que hagamos con ellas, obtendremos ventaja mientras contemos con una Abominación asfixiante en juego.

Me gusta la idea de incluir unas cuantas Abominaciones asfixiantes y Protectores de la progenie en el mismo mazo, para ver si los engendros podrán multiplicarse y crecer... o si solo servirán como combustible para la maquinaria. Si robamos suficientes Protectores de la progenie, nuestro ejército de engendros acabará aplastando al oponente. En cambio, si jugamos nuestras Abominaciones, los criaderos se vaciarán y nuestra mano estará bien nutrida.

Si la Abominación asfixiante cumple su función, el Incubacuerpos nos permitirá destruir la mejor criatura del oponente y nos dará dos engendros más para arrojar a la caldera. En cambio, si la Abominación está liándola demasiado parda devorando a nuestras criaturas, podemos destruirla con el Incubacuerpos (recordad que la Abominación asfixiante no cuenta como criatura negra) y convertir su cadáver en anfitrión para una generación de engendros que habrían servido de pasto para la Abominación. Así es la vida de la progenie: fugaz, brutal y eficiente.

¡Eso es todo por esta semana! Pasaos a leer mi próximo artículo, en el que veremos qué está tramando Ugin mientras los Eldrazi arrasan Zendikar.

 

Chas Andres

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